miércoles, 28 de marzo de 2012

Causas y Efectos

Últimamente he escuchado frases como “el rencor y el miedo provocan cáncer”. Yo misma las he creído ciertas hasta que uno descubre el profundo significado de la enfermedad en la propia vida. Creo que es muy importante que observemos la realidad de este asunto, puesto que puede dar lugar a grandes peligros, como culpar al enfermo, o creer que es el causante de sus males.
Es necesario que salgamos, para ello, de la mentalidad “causa efecto” que tan habitualmente utilizamos en nuestras vidas. Los médicos buscan las causas de todo, las consecuencias de sus remedios... etc. Sin embargo, en el ámbito más profundo del ser, uno debe ser capaz de observar no linealmente, es decir, “esto pasa por esto”, sino de una forma global. Cuando uno contempla la enfermedad en toda su dimensión, se da cuenta de que en realidad, la enfermedad señala con el dedo allí donde necesitamos trabajar. Esto no significa que sea un “defecto” que ha provocado que estemos “enfermos”; sino que la enfermedad es ese salto que da el cuerpo para invitarnos definitivamente a tomar en consideración un tema que hace tiempo que tenemos abandonado.
De esta forma, podemos preguntarnos ¿y por qué algunas personas que tienen su vida llena de rencores y miedos nunca se ponen enfermos, y otras personas más tranquilas y bondadosas sufren grandes enfermedades? Y efectivamente, nos estaremos haciendo una pregunta muy interesante, puesto que la misma pregunta evidencia que no existe una causa y un efecto en el sentido profundo de la enfermedad.
La enfermedad aparece cuando es necesario que la persona se enfrente definitivamente a resolver un asunto concreto; pero para eso, su ser tiene que tener la voluntad de hacerlo. Tiene que haber un impulso interno, una valentía interior que abra la llave a la enfermedad, para que se ponga en marcha su mecanismo y la persona tenga la posibilidad de resolverlo. Por eso hay tantas personas llenas de tantos rencores y miedos, que no se ponen enfermas; porque en realidad no existe una voluntad profunda de enfrentar y resolver.
Es curioso cómo muchas personas que entrar en lo que se denomina “trabajo interior”, entran también al tiempo a estar enfermas. Este es un hecho significativo que nos está indicando la importancia de que el ser interior esté dispuesto a aceptar el reto. Sin embargo, en otras ocasiones, el conflicto llega a un punto tan extremo que el cuerpo no tiene más opción que enfrentarse a ello, generándose la enfermedad.
En cualquier caso, en cuestiones del espíritu, es extremadamente importante no hacer asociaciones rápidas (ej: si te duele la tripa es que no toleras a alguien) porque cada persona, cada ser, lleva un infinito tras de sí que es necesario conocer para dar cualquier tipo de apreciación.

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