miércoles, 16 de enero de 2013

Dejar de Soñar


En realidad, vamos a hablar de la inducción de la mente hacia estados de consciencia más elevados, pero comenzando por otro lado...

Ojo de José Mataloni
Iluminación

Podríamos decir que la "iluminación" es un cambio de nivel perceptivo, un salto desde la mente intelectual a la mente holistica.

Piensa en ello unos instantes...



Por supuesto, esta división en dos puntos es una simplificación para que podamos entender (a nivel intelectual) dos niveles de consciencia:

1. En realidad, la mente intelectual tal como la conocemos es también emocional: Nuestro intelecto está gobernado por las emociones, es prácticamente, una extensión del instinto. Hemos adornado ciertas reacciones primitivas, pero al hacerlas más sutiles, sólo hemos complicado el proceso de asimilación y digestión de estas expresiones. Es decir, lo que antes se arreglaba a palos, ahora se arregla imponiendo el ego de cada uno con la palabra, el gesto, el vestido, etc.. De todas formas, repetimos comportamientos arcaicos, aunque ahora se trate de controlar el mundo y esto tenga un desarrollo técnico inmenso, comparado con el simple garrote que sometía a la tribu vecina.

2. La mente holística es una mente abierta a toda las formas de expresión de la consciencia. No digo que esto sea un proceso inmediato o inesperado, más bien es una experiencia de maduración. Se percibe progresivamente. Es decir, una vez logrado el salto de consciencia, empieza a ser cada vez más importante la intuición, la escucha interior, el mantenerse siempre abierto y las preguntas que nos planteamos.

Estudio en Rojo de José Mataloni

Qué Inducción

He dejado la explicación de la idea para este momento, porque la explicación anterior es un ejemplo de una inducción.

Cuando la inducción es correcta, nos acerca a los confines de la mente intelectual, y desde allí podemos entrar en las fronteras de otro campo de la consciencia.

Es decir, lo que quiero inducir no son simples suposiciones, ni tampoco de verdades absolutas, sino un pensamiento de una vibración más sutil a la mente manejada por el ego.

Para ello recurro al libro UCDM (un Curso de Milagros) que dice:

El otro no existe, lo que vemos como real es una proyección de nuestra mente. 

Ese es un postulado que nos saca de la posición individualista y cerrada de la mente  intelectual, para elevar nuestro pensamiento en otro sistema superior. El este nivel, el otro es otro yo, y por lo tanto, podemos comprender al otro desde un lugar distinto. A partir de aquí, (progresivamente), no nos identificamos con el pensamiento ni las reacciones del ego del que estamos viendo y con ello, nuestra energía y nuestro pensamiento se ordena en una forma mucho más armónica.

En la práctica podemos empezar a inducir ese postulado, mediante le simple repetición mental de la idea, mientras estás viviendo cualquier situación cotidiana. Es preferible, repetirla en forma tranquila, clara, consciente.

Poco a poco, se empieza a tener destellos perceptivos de la realidad que plantea el postulado, y el entorno que nos rodea se transforma.

La sensación puede ser parecida a cuando tenemos un dejá vu, aunque no se trata de tener un supuesto recuerdo de la sensación, sino, por ejemplo, que la percepción de los límites entre dentro y fuera de uno, parecen mutar. Es como cuando tienes un sueño, ves paisajes, personajes actuando con libertad e independencia, pero al despertar, sabes que todo aquello estuvo en tu mente, que es tu vida inconsciente.


Para concluir, pues, ya he inducido la idea, voy a hacer un juego de palabras, porque de esa forma, con cierto humor, la mente intelectual puede recordar mucho mejor:

Estudio en Azul de José Mataloni
La realidad que entendemos como real, en realidad, no se diferencia tanto de aquella realidad de los sueños.    

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