jueves, 17 de enero de 2013

Las Seis Invitaciones

Estas seis invitaciones pueden despertar tu consciencia...




1. Respirar en forma consciente, dejando salir bien todo el aire. 

Por lo general, parecemos más preocupados por la inspiración que por soltar el aire. No es fácil darse cuenta del aire que no expulsamos. Sin embargo, basta con prestar un poco de atención. De hecho, cuando soltamos una tensión física o una situación tensa, tendemos a resoplar. Es un miedo a la entrega, a la muerte y a lo desconocido. Preferimos el aire conocido, aunque esté viciado. En realidad, en el presente muere el instante anterior, es la muerte de este instante lo que me lanza hacia el presente y el futuro. Igualmente, estamos ansiosos por inspirar, y así tampoco dejamos salir lo viejo. El cuerpo puede respirar sólo, no necesita de ningún control que provenga del miedo inconsciente. Cuando no te apuras, y dejas que la inspiración venga sola, sin control, el aire que recibes es como una briza de mar.

Te invito a respirar conscientemente con estos conceptos e ideas. 



2. Desperezar el cuerpo como al levantarse.

Este movimiento tan espontáneo es un excelente recurso de la naturaleza para activar toda la fisiología. De esta manera todo se estira y entra en tono; desde los huesos, pasando por los distintos sistemas, hasta la piel. Además, te recuerdo que desperezarse es sacarse la pereza.

Te invito a desperezarte cada vez que te acuerdes. 

Nota: Este artículo está relacionado: ¿Por qué es tan importante desperezarse?








3. Sentir el centro del pecho y recibir su energía vital.


Al prestar atención al centro del pecho se activa la glándula timo, responsable de mantenernos sanos. Además, activamos la intuición y otros sentidos sutiles. Procura relajar el esternón, los hombros y los brazos.   Uno de los principales canales de energía vital, circula desde el centro del pecho hacia las manos, y viceversa. Hay que procurar que no estén obstruidos con tensiones, malas posturas, contracturas, etcétera. Por cierto, hace poco se ha comprobado que el corazón tiene un cerebro, que lo vamos a tomar como complementario del cerebro de la cabeza.

Te invito a sentir el centro de tu pecho, al menos una vez al día.


4. Sentir los pies y activar la energía fundamental.


Por las plantas de los pies entra la energía de la madre tierra, la que nos sustenta y nos permite la vida. Siente las plantas de tus pies y procura el balance entre ambas piernas.

Te invito a sentir las plantas de los pies, recibiendo la energía telúrica.





5. Pedir la activación de las partes dormidas de la consciencia. 

Este es nuestro legado, nuestra herencia dormida.

Te invito a abrirte a ella, sin ansiedad, ni miedo al futuro.




6. Estar con disposición para el cambio.

Esto es lo más importante, pues es el paso que tú das. Todo lo demás, sirve para ayudarte, pero tú solamente puede caminar, moverte y dar ese paso hacia el despertar de tu consciencia.

Te invito a tener el coraje de hacer el cambio.

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