jueves, 24 de enero de 2013

Ser Uno Mismo es fuente de salud.

Únicamente al librarnos del prejuicio, podemos percibir las cosas como son. Dicho así, resulta hasta una obviedad, sin embargo, en la práctica implica un gran trabajo interior. Y por eso, vamos a asomarnos a este paradigma desde distintas perspectivas:

El prejuicio ocupa un lugar en nuestro pensamiento, mucho más grande del que imaginamos, y mucho más cercano del que podemos reconocer.

El prejuicio nos hace semejantes, porque remarca lo distinto, nos da una falsa sensación de poder personal, al reafirmar y justificar los aspectos más inmaduros de nuestra personalidad. Todo lo que tienes que hacer es ser un semejante, y moverte por dentro del código de juicios establecidos. Si cumples con el rol eres aceptado por el grupo, conjuntamente con aquellos aspectos inmaduros. Es un velo que los tapa y te da apariencia de seguridad. Tu lenguaje corporal, tu aspecto, tu forma de hablar, tus temas sufrirán una adaptación al grupo, incluso el líder es aquel que representa mejor el arquetipo del distintivo egrégor grupal. Ya eres un igual, el único problema es que ya no eres tú.

Consideremos para resumir, que los prejuicios están en todos los niveles sociales y codifican nuestro accionar cotidiano, casi por completo. Por eso, en una biodescodificación establecemos una diferencia entre las emociones sociales y las emociones ocultas, y procuramos detectarlas para liberar a la persona de una conducta en base a aquellos prejuicios.

Cuando la persona toma contacto con su sentir real, y comprende que puede expresarlo coherente-mente,  se libera de la tensión que genera el aceptar los prejuicios sociales. Por eso decimos en Unkido: Ser Uno Mismo es fuente de salud.

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