lunes, 4 de febrero de 2013

Aquí y Ahora

Tengo temporadas en las que me inclino hacia determinas cosas, y luego, otras en las que voy por otras muy distintas. Voy por rachas, como decimos en Argentina. Por ejemplo, en un momento me gusta ir de vacaciones a regiones salvajes en el medio de los montes, y luego, tengo periodos en las que rechazo ese paisaje. o incluso el hecho de ir de vacaciones. Esto no tiene por qué ser acto seguido. No me pongo ahora a analizar el por qué, o a calcular si me ha beneficiado, o perjudicado. Sólo destaco que lo mejor de esto es que puedo comparar vivencias muy diversas, incluso aplicar lo que aprendí en algunas, en otras situaciones. 

Cuesta Blanca, Córdoba, Argentina

Por ejemplo, hoy recordé, precisamente, cuánto me gustaba estar en los montes, cuestión que ahora me da mucha pereza. El recuerdo del monte se convirtió en mi maestro. Vi que no todos los momentos son para disfrutar. Incluso, hay momentos en los cuales hay situaciones que pueden resultar peligrosas, si uno no está atento, o pleno. Cuando hay que saltar por las piedras, subir o bajar ciertas cuestas, no hay lugar para la queja, o la duda. Lo que hoy el monte me dijo, en definitiva, es que ya me había enseñado a estar aquí y ahora, reconociendo el momento y aceptándolo tal cual es.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Unkido