viernes, 28 de junio de 2013

El hipo





El hipo puede resultar una sensación bastante incómoda, sin embargo, cuando uno toma conciencia del motivo oculto que lo está produciendo, desaparece de forma tranquila.

El Diccionario de las Enfermedades de Jacques Martel, asocia el hipo con un “autoenjuiciamiento”, una culpabilidad.

Por nuestra experiencia, podemos aportar que hemos comprobado que el hipo a veces se produce en situaciones contradictorias, cuando no sé qué elegir, cuando me veo entre dos opciones, cuando alguna de ellas me produce un cierto desagrado... etc. 

La próxima vez que tengas hipo, puedes empezar por observar tus pensamientos ¿qué te confunde? ¿te estás juzgando? ¿te sientes en una encrucijada?

Tomar conciencia de ello será un excelente compañero de viaje.

miércoles, 26 de junio de 2013

Todos los Días Empezar de desde Cero

Diferencias entre el antiguo y el nuevo paradigma

En el paradigma anterior el ser humano busca seguridad. El empleo para toda la vida, el casamiento hasta que la muerte los separe, el líder, el monopolio, son hijos de aquella seguridad. Sentirse seguro es el primer objetivo en la vida. La misma seguridad crea fronteras para poder defenderse y genera el enemigo. Ese puede ser el ejercito contrario, la enfermedad, el color de piel, el sexo distinto, etc. Se monopoliza todo, hasta la información y se inculcan "verdades únicas".

En el nuevo paradigma el ser humano busca ser. Ya no es posible la seguridad, todo es cambiante, la vida ahora es como un río, salimos de las costas. Se aprende a crear y a transformar, a fluir, a regenerarse todos los días. Los monopolios caen para dar paso a la diversidad, al cambio constante. Las fronteras pierden sentido, los medios de comunicación se multiplican. Cada uno tiene su punto de vista, su verdad.

Cuando alguien está enganchado al viejo paradigma se le puede escuchar decir, "a los 40 tuve que empezar de nuevo" con cierta carga de dramatismo. Por supuesto, la seguridad anhelada se desmoronó a mitad de camino, se entiende. Sin embargo, eso es un pensamiento naif bajo la visión del nuevo paradigma, donde todos los días hay que comenzar de nuevo.

Danzas Unkido: La Danza de la Vida


Ella danzaba siempre al compás de sus sentimientos; los dibujaba con las manos, alejaba el pasado, impedía que un futuro empecidado incomodase con sus apremios... Danzaba al ritmo del universo, danzaba para sentirse viva, para atraer ese equilibrio que iba perdiendo, si su corazón no palpitaba intensamente en cada decisión, a cada momento. Ella danzaba, y danza, para no perderse entre los pensamientos de otros, entre las creencias reinantes: danzaba buscando la libertad. 





martes, 25 de junio de 2013

Los Ideales y la Realidad

¿A qué pensamientos les estamos dando poder?

Por un momento, descartemos los ideales, tratemos de sincerarnos y ver lo que en realidad creemos, no lo que queremos creer. Si no somos sinceros con esto, se genera una conexión falsa con la realidad. Y si no podemos detectar la conexión falsa, no podremos moverla, funcionará sola. De esta forma nacen los automatismos, que nos hacen sentir y hacer cosas que no nos gustan.

Por ejemplo, nos gustaría creer que no tenemos miedo, pero en la realidad, ni siquiera nos enfrentamos a la oscuridad, o a las arañas, al miedo existencial, o al miedo que sea. Entonces, si creemos que no le estamos dando poder al miedo, no estamos en la realidad, estamos en un pensamiento idealista, un idealismo erróneamente usado, como veremos más abajo. Vale aclarar que le estamos dando poder al miedo tanto al obedecerlo, como al negar el miedo, o al ignorarlo.

El idealismo, por supuesto, no está mal, mientras no usemos esos ideales para esconder lo que en realidad somos. Es decir, y más en este momento, las formas y pensamientos están al alcance de la mano, la pose, el personaje, las frases "de la consciencia" son accesibles y fáciles de copiar. Recordemos que los ideales sirven para marcar rumbos, no como escudos ni disfraces del ego, ni siquiera como creencias loables.

Nos escondemos detrás de ideales, de consignas que no vivimos, que no constituyen nuestro sentir real. Me creo valiente, mientras no me suba a ningún aeroplano, o me enfrente a algún otro miedo. Me creo sincero, pero escondo muchos secretos. Creo que todos somos uno, mientras me obedezcan y nadie esté en mi contra... 

Si no admitimos esta singularidad de la mente colectiva, no podremos transformarla, y por añadidura, le estaremos dando poder a ese pensamiento automático; lleno de miedos, apariencias y disfraces y de esfuerzos vanos. Mientras alimentemos le mente colectiva en nosotros, ese pensamiento se hará más grande, tomará más lugar en nuestra consciencia, justamente, en esas regiones que no hemos querido visitar, o que hemos querido imponer algo que no sentíamos realmente.

Vuelvo a la pregunta del principio, ya con la visión general: ¿a qué pensamientos le estamos dando poder? Procuremos verlos, poco a poco, sin querer alcanzar ningún ideal. Que el ideal sirva solo para saber el rumbo que hemos decidido tomar, que es la verdadera naturaleza de los ideales.



     

lunes, 24 de junio de 2013

Cambio de Frecuencia

El Cambio de Frecuencia a Nivel General

Estamos conectados al planeta. Esta afirmación es obvia, sin embargo, todavía nos suena extraña. Esto se debe, fundamentalmente, a que no la sentimos. Estamos y creemos estar en una burbuja. Por eso, todo lo siguiente nos puede resultar al menos extraño, sin ese vínculo con el sentir. Sin embargo, como esta información esencial está en nuestro inconsciente, también todo esto no pueden sonar conocido, coherente, lógico. Confía en esa percepción, y no me creas, yo sólo transcribo algo lo que siento, según mi experiencia como terapeuta alternativo.

El planeta tierra está recibiendo un influjo cósmico de energía especial. Básicamente, se trata de un cambio de frecuencia, de una más baja hacia una más alta. El cambio es gradual, aunque de un crecimiento aritmético, o sea, cada vez mayor. Por eso, aunque muchos hechos nos sorprenden, no llegamos a alarmarnos, como imaginamos que lo haríamos. El cambio es natural, sin embargo, también es rotundo. Los conceptos, ideas y el "orden" de la anterior frecuencia entran en crisis y van dando lugar a nuevos paradigmas que corresponden con la nueva frecuencia. 


El Cambio de Frecuencia a Nivel Individual

El tema que enfocamos hoy, es cómo se sienten esos cambios a nivel individual, considerando el plano físico,  emocional, mental y espiritual, lo de "dentro" y lo de "fuera" de cada uno de nosotros. Como voy a insistir, la determinación que tomemos para resolver el asunto, es sumamente importante. Básicamente, se trata de aceptar lo nuevo, y dejar atrás y resuelto lo viejo. El nuevo paradigma invita a la resolución natural, de raíz, integral. El viejo paradigma va a lo puntual, a combatir "el mal" o "la enfermedad". El nuevo paradigma integra lo anterior desde otros conceptos, en cambio, el viejo paradigma se cierra sobre sí mismo. 

A nivel físico: Profundas tensiones salen a la luz, sentimos extraños dolores, síntomas diversos, momentos de agotamiento. Aunque también podemos percibir un organismo más sensitivo y otras varias sorpresas. Dentro de este nivel, vamos a considerar también nuestra inserción en el mundo, es decir, nuestro trabajo, aficiones, gustos, costumbres. Todo busca un nuevo equilibrio. 

A nivel emocional: Todo lo que no está resuelto se presenta nuevamente para encontrar una solución viable, mejor, o definitiva. Todos los impactos emocionales que nos han limitado necesitan ser resueltos, para crear una consciencia más abierta y en comunicación con el cosmos, con el entorno y con los demás. El cambio de creencias sobre nuestros límites nos abre nuevos horizontes, aunque también muchas incertidumbres y miedos. Para la gran mayoría de nosotros son momentos de emociones cambiantes y de elecciones a nivel afectivo. Viejos recuerdos y temas que asaltan de repente, inspirando a la toma de decisiones. Dentro de este nivel consideramos los cambios y proyecciones de nuestro ánimo.

A nivel mental: El intelecto es como una torre cerrada en sí misma y construida sobre la arena. El conocimiento intelectual es invitado a abrirse hacia las otras formas de conocimiento de nuestra consciencia. Hoy empezamos a hablar de consciencia biológica, intuitiva, espiritual, cósmica, etc. Estos temas resultan cada vez menos extraños y más accesibles. El cambio se puede definir como de la torre cerrada hacia un intercomunicador general de la consciencia. En este nivel consideramos también una apertura de la percepción psíquica.

A nivel espiritual: Hay una renovación total en nuestro entendimiento. Empezamos a comprender que podemos integrar en forma práctica el conocimiento natural y ancestral de la tierra, con el espiritual y eterno del universo. En este nivel consideramos también, las cuestiones más profundas que atañen a la identidad. Es además, el nivel de "los temas de fondo" de todos los demás.         

¿Sientes el cambio? Te invitamos a conocer Unkido, puede serte muy útil en este momento.



domingo, 23 de junio de 2013

Dejemos de culpar, y veamos cuál es nuestro error

Esto nos atañe a la inmensa mayoría: queremos cambiar lo externo, sólo para evitar así el cambio interior. Lo mismo hacemos con los demás, no sólo a las circunstancias. El siguiente ejemplo, es circunstancial, aunque sea de distintas formas, lo mismo hacemos mujeres y hombres. De igual manera, estamos hablando de cuestiones cotidianas, no de casos patológicos.


Una mujer se queja que todo el tiempo anda recogiendo la ropa sucia de su marido y sus dos hijos varones, que la dejan en cualquier lado. Esto le trae dolor de espalda y de rodillas. Se queja, pero no cambia su actitud, ella  sigue recogiendo toda la ropa sucia, sencillamente, porque está programada a hacerlo.
La queja se hace escuchar todo el día, molesta, predispone mal. Al cabo de un tiempo, los demás no escuchan la misma cantinela de siempre. Total, los resultados son los mismos de siempre. Mi pregunta apunta a por qué espera que ellos cambien, si ella no puede cambiar.

A manera experimental, acepta probar qué pasa si no recoge la ropa sucia. Cuando los sorprendidos caen en la cuenta, ella dice "lo que no esté en el canasto de la ropa sucia, no se lava". Mientras hace esto se observa, como le había sugerido: siente en varias oportunidades el impulso que le dicta programa pero no le hace caso. En su mente suenan sentencias al estilo "eres una mala esposa y mala madre, porque no levantas las ropas". Le pedí que tratara de divisar si veía algún personaje de su pasado diciendo a esto. Logra ver varios, la propia madre, la abuela, una maestra que es monja. Como le dije, los deja ir, agradeciendo la lección que le dan estos pensamientos. A medida que lo va haciendo, las sensaciones de dolor disminuyen. Ya no carga con el trabajo ajeno, ya no se arrodilla ante los demás.

Como le he dicho, cuando lo vuelve a hacer automáticamente, se pregunta en el momento: "¿para qué estoy levantando la ropa?" Entonces, la respuesta que le viene a la mente es "para que me quieran". Es decir, descubre que si no lo hace, no puede sentirse valorada como madre y como esposa. Esto no es verdad, sólo es lo que dice el programa. Por supuesto, en este tipo de intercambio, en el que yo hago algo para obtener tal otra cosa, no hay amor, hay un negocio.

Más tarde ve que los demás han entendido el mensaje y que ponen la ropa en el lugar para ser lavada. Admite que estuvo tentada muchas veces de volver al rol anterior, que todavía hay voces internas que la acusan por no hacerlo. Mientras las va dejando ir, los dolores disminuyen mas y más, hay otra actitud corporal y otra predisposición general. Comprende entonces que, para haber un victimario es necesario que exista una víctima. Por supuesto, me aseguro que entienda que esta realidad está más allá de los casos patológicos y que no estamos poniendo en juego ser víctima de un robo, o de una violación. Eso lo dejamos fuera, por el momento. Solo se trata de comprender algo más cotidiano y "normal" que repetimos todos los días y de desatar las cadenas que nosotros mismos nos hemos puesto.

"Con este simple cambio de actitud, entendí por qué era víctima de las circunstancias, de ésta y muchas otras. Ahora los entiendo más, incluso veo que estaba manipulándolos para que cambiasen (ellos), y así no hacerlo yo. Por eso, ya no los acuso, pero tampoco represento el rol de víctima. Y bueno, como me ven más feliz y contenta, me demuestran que ahora pueden hablar mucho más y mejor conmigo. ¿Paradójico no? Eso era lo que buscaba y no obtenía con la actitud anterior. En fin, he dejado de culpar, para ver cuál era mi error".

Dejemos de culpar, y veamos cuál es nuestro error.

sábado, 22 de junio de 2013

Unkido Tarot




Es importante conocer, antes de acudir a una tirada de tarot con nosotros, que la finalidad del mismo no es la de la adivinación del futuro. La interpretación y uso que hacemos en Unkido de las cartas del Tarot, es siempre con una mirada terapéutica, aprendiendo cómo los Arcanos reflejan comportamientos, emociones, y nos muestran aquello que vive “inconsciente” en nosotros. 

El Tarot, para Unkido, es una herramienta más para hacer consciente lo inconsciente, para ofrecer algo de luz a aquellas partes más oscuras de nosotros mismos.

Las tiradas pueden ser presenciales, en Ávila, o también on line, por Skype. 

Contacta con nosotros en: contactounkido@gmail.com

Nuestros Cursos y Talleres para el mes de Julio

Los Cursos de Reiki en Unkido son una forma diferente de aprender Reiki, trabajando sobre la propia creatividad, la libertad y la armonía.


En los Talleres de Posturas y Danzas Terapéuticas Unkido aprendemos a escuchar al cuerpo, a conocer nuestras emociones, a meditar de una forma diferente… Danzando!!


viernes, 21 de junio de 2013

La Realidad que Quieres Crear

Nuestra consciencia es un océano. Navegamos en él sin poder conocer las corrientes que se cruzan debajo de la superficie. Estamos bien, felices, sonriendo... y de repente, una suave briza, un perfume, una palabra despierta cosas en nosotros que son capaces de llevarnos hacia horizontes muy lejanos. Nos podemos hundir en la profundidad de las aguas, o podemos salir despedidos hacia la superficie de nuestra consciencia, intempestivamente. Podemos pasar de la calma a la tempestad, o viceversa. 

La pregunta de hoy es: ¿Quién percibe esa consciencia en nosotros? Tenemos la sensación de que hay un eslabón de la misma consciencia, que percibimos como el "yo". Una identidad que puede conectarse con aquellas otras regiones, o ignorarlas. Ese yo es un receptor de frecuencias, que está enfocada en determinada longitud de onda. Escuchamos el programa de radio que queremos escuchar, y a partir de eso construimos nuestra realidad. ¿Será esto verdad? Pues, esta afirmación intuitiva, parece corroborarse al leer sobre el enigma cuántico. 

Pero vayamos hacia algo muchísimo más sencillo: ¿hacia donde está enfocado tu receptor de frecuencias? Observa tu estado de ánimo, tus pensamientos, tus creencias y proyecciones a futuro... Todo eso puede cambiar si tan sólo cambias el dial de tu receptor interior. Escucha pues, la realidad que quieres crear. 

jueves, 20 de junio de 2013

El mejor maestro: el aprendiz




Un importante error, creo, que nos sucede a muchas personas que estamos trabajando en el camino espiritual, es que, en determinado momento, creemos que tenemos que dar una imagen de equilibrio constante, sin enfados, siempre con una sonrisa... ir con una actitud zen por la vida, en definitiva. Sin embargo, nos olvidamos que todos los seres humanos poseemos esa capacidad universal de enojarnos, envidiar, compararnos, acumular, poseer... etc. Por tanto, actuar como si no fuésemos humanos, actuar como si fuésemos un ideal de nosotros mismos, es actuar igualmente sobre una falsedad. 

Lo que hemos ido aprendiendo a lo largo de estos años es que, precisamente quienes intentamos enseñar, somos quizás quienes más tenemos que aprender, puesto que cada persona que acude a nosotros buscando un apoyo, nos da una inmensa lección. Cuántas veces encontramos en esa persona el espejo de nuestras propias carencias, y con las palabras que les decimos, aprendemos de nuestros propios errores. 

Cuando alguien comienza a aprender una terapia alternativa, o algo relacionado con el camino espiritual, suele tener tendencia a idealizar a su profesor, y esto genera una dependencia de la persona, que no tiene ningún beneficio. Es importante entender que el “profesor”, o terapeuta, es una persona normal y corriente, con sus días buenos, con sus días malos, con sus enfados y con sus alegrías, y que no te va a “rescatar”, ni a salvar de tus problemas. Simplemente es un acompañante que camina contigo durante un periodo de tiempo, y te muestra la dirección que él ya caminó, para que tú no tengas que pasar por los mismos errores y sufrimientos. Seguramente, tú también le mostrarás a él otro tipo de enseñanzas, y esa unión, así, se convierte en algo realmente poderoso. Siempre desde la libertad y no dependiendo, ni colgándonos de la energía del otro. 

En realidad, lo que mejor se enseña es aquello que no se sabe que se está enseñando. Es decir, a veces pasamos por cosas en la vida, que simplemente nos transforman, y es en ese actuar natural con una nueva conciencia, en donde más enseñamos a los demás a vivir de forma libre y consciente.

Es cierto que a medida que uno va descubriendo y ampliando su consciencia, suele llevar de otra forma los problemas, los enojos, o cualquier situación incómoda; sin embargo, las pruebas de la vida seguirán apareciendo hasta que abandonemos este mundo, por lo tanto, aquellos que enseñan también las padecen, y también caen en la desesperación de vez en cuando. Endiosar a las personas es un ejercicio que no sirve más que para provocar dolor, ya que tarde o temprano les acabaremos bajando del pedestal en el que les pusimos y, si podemos, les daremos un pisotón. 

Simplemente entender que quienes enseñan son también aprendices, y que yo, aprendiz, también soy un maestro, facilita mucho cualquier sesión o curso que trate de buscar un equilibrio interior y un bienestar emocional. 

sábado, 15 de junio de 2013

Los sueños como ayudantes


Los sueños pueden ser un ayudante muy importante a la hora de encontrar una solución en un conflicto. Venimos detectando algo interesantísimo al respecto. 

Vamos a poner el ejemplo de una persona que acude a nosotros con un persistente dolor en la columna. En la sesión vemos que el dolor comienza después de una pelea con su padre. Él siempre ha sentido mucho miedo de su progenitor; pero cuando existe una gran desvalorización, es difícil que la persona vea, en una primera sesión, que lo que realmente guarda es un enorme rencor. La persona que se desvaloriza prefiere culparse a sí misma que culpar a otros; sin embargo, en lo profundo, siempre se esconde una culpa externa, hacia alguien que no es uno mismo. En la Bioneuroemoción buscamos aquello que, escondido, está provocando el síntoma. 

A veces es muy evidente, como en este caso, que la persona guarda un rencor hacia alguien, pero solemos justificar y ablandar el asunto, pues se trata de un ser querido, un padre, una madre... y es políticamente incorrecto decir las palabras que realmente nos surgen desde el rencor. 

Es vital que la persona que se dé cuenta de lo que guarda, sin que se lo digamos nosotros, pues de nada sirve que uno “crea”, si no lo “ve”. De modo que, a veces, sucede algo inesperado después de una sesión. La persona vuelve a su casa, y por la noche sueña, como en este caso, que le planta cara por primera vez en la vida a su padre, le dice todo aquello que nunca se había atrevido a decirle, y se enfrenta a él sin miedo. La persona siente tanto alivio después del sueño, que con él vemos que la sesión de Bioneuroemoción se ha completado. 

A veces, cuando los rencores, o resentires están muy profundos, el sueño es un excelente ayudante para que podamos ver lo que no queremos ver de forma consciente.


Muchas personas dicen que no sueñan, o bien que no recuerdan sueños. Os daremos pues, aquí, unas recomendaciones para que puedan aprovechar los sueños y recordarlos:

  • Antes de dormir, pensar en el problema que a uno le causa conflicto y entregarlo al sueño, pidiendo que nos ayude a resolverlo.
  • Pensar en ello no significa quedarse dándole vueltas, por tanto, es importante confiar en que el sueño nos va a dar una solución. Entregarlo sin preocuparse es vital. 
  • Al despertar, quedarse un rato sin moverse. Al moverse, se van las imágenes y el sueño se olvida. Si nos quedamos un pequeño tiempo sin movernos de la cama, veremos que es más sencillo que recordemos lo que hemos soñado.

viernes, 14 de junio de 2013

Las Marionetas del Dolor

A la luz de la BioNeuroEmoción, podemos ver que hay dolores que nos acompañan desde hace años. Por esa razón, nos hemos acostumbrado, los hemos aceptado como si creyéramos que la permanencia en el tiempo le da derecho al dolor a hacer un nido en el cuerpo.

Parecemos sentir a nivel inconsciente poca vitalidad para ir hacia el nudo central del dolor y resolver la situación de impacto que lo ha originado.

Algo ha bloqueado y enterrado el síntoma. Creemos que con enterrarlo es suficiente, sin embargo, ese entierro ha dado a luz una serie de dolores y síntomas donde crecen estados vitales no armónicos, o enfermedades.


Lo más interesante es que cuando tratamos un viejo dolor con BioNeuroEmoción, transformando la creencia que ha originado el bloqueo, comprobamos que la supuesta falta de vitalidad para encarar el tema, sencillamente, no existe. Y desatado el nudo, se acomoda el resto de la estantería donde se han apoyado muchas actitudes, decisiones y creencias sobre nosotros mismos. Nuestro cuerpo y nuestra mente empiezan a caminar mas libres, ya no somos las marionetas del dolor.


jueves, 13 de junio de 2013

El dolor de garganta




Hay personas que no saben si viven su vida, o si sus días son vividos, sin más, como si se tratase de una película automática sobre la que uno debe posar sus pies, y dejarse llevar por la maquinaria. Así se sentía Archiduquesa en aquel tiempo en el que cada amanecer era igual que el anterior, escaso de brío, del color que un día tuvo, de la pasión que aún mantenían sus cuadros, aquellos que enseñaba a pintar a otros, con tanta dedicación. 

Todo cambió el día que llegó a su taller una joven argentina llamada Sol. Era pequeña y rechoncha, con sus mejillas sonrosadas, con una sonrisa impregnada, casi como parte de su propio paisaje. Cuando alguien gastaba una broma, ella reía estrepitosa y contagiosamente. Sol miraba a Archiduquesa de reojo, como si le faltara un hálito de atrevimiento para decir algo más que las palabras que se utilizan para preguntar, o para pedir ayuda al maestro; y con la mirada decía todas aquellas cosas que su boca callaba. 

A las pocas semanas de comenzar las clases, empezó a sentir la garganta irritada, y a acarrear una fastidiosa tos que, justamente, se incentivaba cuando entraba en el taller, de modo que tuvo que dejar de acudir cada jueves, para no molestar al grupo. Como pasaban los días y la joven no daba señales de vida, Archiduquesa la llamó para interesarse por su salud; la había visto muy afectada en la última ocasión. “Lo que me pasa realmente, si le soy sincera, es que yo la amo”. La respuesta produjo un silencio en la línea telefónica; tanto se alargó la espera, que Sol, muerta de vergüenza, colgó el aparato esperando que aquel arranque de valentía hubiese sido una pesadilla de la que despertarse con un pellizco en la piel. Pero la realidad se tornaba cada vez más densa, y entre los pensamientos que se agolpaban por llegar a su cabeza, el que más intensidad tomaba era el del arrepentimiento. A los pocos minutos sonó el teléfono. “¿Por qué me has colgado?”, Archiduquesa, con su serenidad habitual, aparentemente impertérrita por la declaración de su alumna, continuó hablando: “¿puedo ir a verte a tu casa?”. 

Y así fue como comenzó el idilio entre Archiduquesa y Sol, una pareja de aquellas que surgen entre las muchas que pueblan la multitud. Nada de especial hubiera tenido, de no ser porque cada una de las relaciones que entre la humanidad se unen, guardan la suprema especialidad de convertirse en únicas para quienes las practican. 

La garganta de Sol se curó a las pocas horas, como si las palabras de amor hubiesen ejercido de antibiótico exquisito con el que descargar la presión. 

miércoles, 12 de junio de 2013

¡No tengas miedo de los dragones!

Las viejas fábulas contaban de un tesoro que guardaba un fiero dragón, o que se encontraba en el centro de un laberinto. Esta podría ser la metáfora de lo que se esconde detrás, por ejemplo, de un síntoma, de una creencia limitadora, o en definitiva, de cualquier cuestión que involucre nuestro Ego.

Debo recordar aquí que no estoy hablando de egocentrismo, ni de egoísmo, sino simplemente de una falsa identidad que asumimos, y que llamamos personalidad. Por cierto, cuando el Ego se encuentra más cerrado, no es extraño encontrar un egocentrismo muy marcado, o un egoísmo patológico. Sin embargo, la idea involucra más de lo que creemos. El Ego es un conjunto de programas preestablecidos y que han creado edificios de ideas erróneas sobre nuestra identidad y consciencia. El problema no es tener sombra, es que nos hemos identificado con ella, con sus creencias, y la tratamos como el yo y con la realidad, respectivamente. Y la realidad del Ego es la realidad de la sombra.

Nuestro cuerpo proyecta una sombra, pero no pensamos que la sombra es nuestro cuerpo. Sin embargo, no nos resulta tan claro distinguirla en otros niveles; emocional, psicológico, espiritual, etc.

¿Quiénes somos? Las respuestas se pueden encontrar tras resolver el laberinto de cada síntoma. ¡No tengas miedo de los dragones! Son imaginarios...





Consciencia Biológica

Dentro de nosotros hay un cúmulo de sensaciones que el consciente pretende y logra ignorar. Nos convencemos, por ejemplo, que hemos superado un impacto emocional, sin embargo, nuestro cuerpo lo sigue sufriendo, a través de diversos síntomas de dolor.

Al dolor lo entendemos como enemigo, sin embargo, es un aliado que nos está avisando del impacto que hemos recibido e ignorado.

En sesiones de BioNeuroEmoción es común escuchar "es que a eso yo ya lo superé", a pesar de eso, vemos que el cuerpo dice otra cosa. Nos cuesta admitir nuestra consciencia biológica, quizás, porque no nos parece distinta a la de un niño. Con ello, estamos impidiendo su desarrollo, que puede ser muy importante para nuestra consciencia integral. De igual manera, ignoramos nuestras necesidades vitales y hasta las sensaciones placenteras que generalmente no nos permitimos por diversas cuestiones no biológica, por ejemplo, culturales y morales.

Estamos desconectados de nuestra biología. Eso es lo que tratamos de reencontrar en una sesión de BioNeuroEmoción. La tarea consiste entonces, en re-aprender a escuchar nuestra biología y poder encontrar soluciones integrales y eficaces a los impactos emocionales que comúnmente recibimos, y sobre los cuales pueden descansar creencias limitantes. Comprender el síntoma, es mucho más que entenderlo. 

Cuando tratamos un síntoma físico, emocional o incluso mental, podemos entender algunas cuestiones importantes que me gustaría ahora destacar: primero, que tal división, (físico, mental y espiritual), es sólo un tema intelectual, en la realidad tal diferencia no existe. Somos un todo. Además, también resulta común descubrir que nuestra consciencia biológica guarda una lógica común con nuestra consciencia espiritual, y que el subconsciente habla a través del cuerpo, la imaginación, la intuición, incluso a través de nuestros sueños.

Para terminar esta nota, quiero añadir un detalle, vamos a encontrar que se refieren a nuestra consciencia biológica como inconsciente biológico. Estamos hablando de lo mismo, depende de que lado del espejo nos situemos.


domingo, 9 de junio de 2013

Microcuentos de Bioneuroemoción (El resfriado)




Aquellos días parecieron años. Había decidido abandonarla. Después de una semana de constantes divagaciones, pensamientos encontrados, pros y contras... descubrió que, simplemente, había dejado de amarla. Uno no decide a quién se ama. Uno no hace acuerdo entre sus pensamientos, los reúne una tarde de tertulia y los enseña a dónde han de dirigir el amor. Uno simplemente puede descubrir entre sus entrañas, puede escarbar entre las hierbas de la vida hasta el corazón, y observar, en silencio, a dónde dirige su rayo poderoso, su inquietante y misteriosa fuerza inmortal. 

Dime corazón ¿a quién amas tú?

No era ella, y le dolía en lo más profundo del alma, pero, no era ella. 

Tras el estrés de las dudas llegó el miedo al enfrentamiento, a encarar la verdad y expresar el sentimiento. Se armó de valor y extendió sus palabras ante ella, tratando de no causar daño, de emitir con amabilidad a sus mensajeros de dolor. 

Después de aquello todo pareció ponerse en su lugar. Todo su cuerpo relajó la tensión que había venido soportando durante días. Volvió a casa y durmió hasta la tarde. Al despertar no estaba solo: un intenso resfriado lo acompañaba. No tuvo más remedio que quedarse en la cama. El cuerpo solo quería descansar... Ya había pasado lo peor. 

miércoles, 5 de junio de 2013

El Final del Juicio

Si hemos guardado alguna culpa, un juicio, o un asunto sin resolver, es muy posible que en este momento el evento pasado venga a buscarnos para que podamos resolverlo. Esa parece ser una de las constantes actuales dentro del cambio de frecuencia de pensamiento que estamos sintiendo.

Esa transformación es producto de muchos eventos que confluyen, pero que básicamente señalan un momento de crisis en todos los órdenes. Nos enfrentamos a esos juicios que hemos creado para poder liberarnos de ellos y aprender del error, o caso contrario, para caer en las arenas movedizas de la culpa, el miedo.

En principio, podemos empezar por admitir lo que sentimos, marco un camino para poder transformar lo que sentimos. Al admitir, no hay culpas, ni culpables, sólo vernos y mostrarnos tal cual somos y compartir con los demás, una experiencia. El común denominador, como dije, es la palabra crisis, sin embargo, ésta también puede interpretarse como oportunidad.

Momento de cambio, gira la rueda del destino y nos enfrentamos al juicio final. Y como dice "Un Curso de Milagros", el día del juicio final, es el día del final del juicio.    

domingo, 2 de junio de 2013

Microcuentos de Bioneuroemoción (La Sordera)





Él no sabía que las palabras podían convertirse en dagas, ni que los silencios pudiesen desgarrar el alma, pero cada día lo iba descubriendo entre las sombras de una casa abandonada por el amor. Ella ya no esperaba sus besos, ni siquiera lo esperaba a él. Eran dos desconocidos que conocían sus debilidades con absoluta precisión. 

Hace tiempo, cuando las caricias se encontraban entre ellos, cuando la música interrumpía las risas para describir sus almas, ella se acercaba a él, y le susurraba al oído que era el emperador que dirigía su destino. Él sentía un calambre casi místico, sentía un alimento para continuar viviendo y escuchando aquellas palabras exquisitas. 

Pero un día dejó de escucharlas. Poco a poco se fue apagando la radio de aquella pareja que un día clamó al viento que amaba por dos. 

Desde entonces, su oído ha dejado de escuchar como antes. La sordera le dijo que seguía esperando el sonido del amor. 

Unkido