sábado, 27 de julio de 2013

El Agua que Sentimos

Cuando era adolescente, un amigo y yo nos sentamos un día frente a la legislatura, ya de noche, esto era en la zona céntrica, sin embargo, un espacio que no estaba bien iluminado. Quizás, parecía algo sospechoso en aquel momento de dictadura militar, la cuestión es que cuando mi amigo vio que dos policías cruzaban la esquina, como jugando, salió corriendo despavorido, entre carcajadas. Los policías corrieron hacía mí, y yo tuve que responder por qué había corrido el otro, sin que yo tuviera la menor idea, y luego ayudar a buscar al fugitivo papanatas de mi amigo. Lo encontramos, y curiosamente, las versiones coincidían, aunque no era la verdad. ¿Por qué corriste?, le preguntó un policía, y él dijo lo mismo que había dicho yo, aunque no sea muy relevante para lo que quiero señalar, lo señalo por interesante, él dijo: porque no tenía documentos y era raro estar ahí, pero estábamos cansados y veníamos caminando de determinado lugar. Lugar al que no habíamos ido. Como las versiones coincidían, nos dejaron tranquilos, aconsejándonos que nos fuéramos a casa.

La cuestión es que mi amigo corrió porque se sentía culpable. Culpable de ser joven, de sentarse en un lugar inapropiado, de las cosas que no podía mostrarle al mundo, etc., entonces, no tuvo mejor idea que actuar como un perfecto culpable y salir corriendo, como escondiendo algo. Yo no me dí a la fuga, y esa vez logré arreglar el entuerto, aunque reconozco la actitud de mi amigo, en mí, y en mucha gente. Solemos actuar como culpables, y no nos damos cuenta, o si nos damos cuenta, no podemos dejar de actuar como culpables. Veamos una posible explicación de por qué sucede esto.


La culpa es un sentimiento. Así como hemos asociado el pensamiento con el aire, los sentimientos y emociones, las podemos asociar con el agua. También dijimos en una anterior nota, que el aire y el agua comparten su naturaleza. Ambos tienen oxígeno, ambos cumplen funciones similares. Se puede seguir especulando, hablando positivamente, con esas características compartidas, lo dejaremos para otro momento, ahora nos centremos en cosas más esenciales.

El aire es pensamiento, el agua tiene en si misma componentes similares. En como si fuera un pensamiento, que se ha vuelto más denso, más complicado. Un pensamiento que ya no está en la superficie, o hábitat natural al ser humano. De hecho, compartimos el sentir con otros animales y seres vivos, no así nuestro desarrollo mental.

El sentimiento es un pensamiento que se ha vuelto sentir, y como estamos tan enfocados en el elemento aire, en nuestra mente e intelecto, nos cuesta distinguir y aceptar aquel proceso.

Hoy hemos ido hacia un tema un tanto puntual, sin embargo, esta información nos puede servir para empezar a bucear en el tema de los sentimientos. Y como dijimos, cuestiones como la culpa, están en lo profundo del mar de nuestro sentir. Si nos atrevemos a bucear en ese océano interior, podríamos dejar de actuar como culpables.

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