jueves, 19 de diciembre de 2013

Dejarse Llevar a la Unidad

Los llamados polos opuestos en el antiguo paradigma se están transformando en polos complementarios en el nuevo paradigma, y con ello experimentamos un gran cambio de pensamiento que va desde la dualidad y la unidad.

En el paradigma de la dualidad todo ha estado separado, todo tiene su contrario. Por ejemplo, la sexualidad y la espiritualidad son extremos opuestos. Si eres o pretendes ser "espiritual", debes castrar tu sentir sexual. Si expresas tu sexualidad, no puedes estar dentro del supuesto nivel espiritual.

En realidad, aquella antigua espiritualidad se conforma de un conjunto normas, una sistematizada forma de moral, con el fin de determinar o reglar que es lo bueno y lo malo, de acuerdo al lugar, a la situación, al momento, y todas otras series de consideraciones parciales y duales. Son tan parciales como convenientes, porque todas parten del presupuesto que "nosotros somos el pueblo elegido", quienes tenemos la verdad, al contrario del otro, que no la tiene, porque es nuestro enemigo. Esto lo podemos ver en todas las configuraciones de aquel pensamiento.


Sin embargo, estamos viviendo una época de grandes cuestionamientos y cambio de aquel pensamiento, sencillamente, porque ese pensamiento ha entrado en una gran crisis, ha llegado a sus confines. Esto se da en el mismo momento que parece alcanzar una especie de apogeo externo, como ha sucedido con los grandes imperios. La separación del otro, el sentido del opuesto, nos ha aislado en una extrema individualidad, en un sistema cada vez más egocéntrico. La consciencia está logrando abrirse hacia un sentir vital integral, porque el choque energético del antiguo paradigma es demasiado intenso. Esto lo vemos a nivel de las naciones, de los grupos de toda índole, y fundamentalmente, a nivel individual.

A través de la crisis, esa gran oportunidad que se abre a la comprensión, las personas empiezan a sentir que el opuesto, en realidad, es el complemento, la realidad del otro es la otra cara de la verdad de la que formo parte. El otro es necesario para ser Uno.


Espíritu y materia son uno. La mente dual los entiende como opuestos, sin embargo, el sentir consciente se abre ante la unidad, porque es mucho más atractiva que la división, el ataque, la guerra. Se trata de elegir entre dos formas de pensamiento, y naturalmente, preferimos sentir lo más placentero e inteligente, la integración,..., salvo que elijamos a partir de las muchas patologías que puede tener la mente dividida. Pero lo "natural" es constante, ese cambio de paradigma es constante, como el río que puede limpiar los atascos de cualquier cauce. Sólo es cuestión de tiempo, y de dejarse llevar por la nueva corriente.



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