lunes, 23 de diciembre de 2013

Logos de Descubrimientos

Estas son notas sobre Unkido, ni más ni menos.

A menudo entiendo Unkido como un arte marcial, uno que procura confrontar con el "contrincante invisible". En lo personal, Unkido es un arte, un oficio que deviene de algo que no puedo cobrar y que haría de cualquier forma, y de todas maneras. Eso es el compartir el aprendizaje espiritual. Eso es un placer.

Unkido es la técnica, y/o comparte técnicas, métodos, que me han servido para no reinventar la pólvora, en el camino interior. Me extiendo un poco por este lado, para hacer una analogía. Por ejemplo, si quieres aprender Yoga porque entiendes que hace bien a tu cuerpo y mente, puedes empezar de cero, fijarte en el movimiento de los felinos, aprender de ellos,..., pero, para qué volver a hacer un esfuerzo que otro ya ha hecho, y está manejando con determinada maestría, tradición, es decir, oficio. Me gusta agregar aquí que Laura, mi compañera en la actualidad, me ha ayudado mucho para ver esta distinción, entre oficio y vocación. Es importante, porque solucionado este tema, ambas cosas se retroalimentan y resuelven temas en todos los ámbitos.  

Dejando que hable el Arcángel

Arcángel de José Mataloni
Un arte marcial, retomo, y no estoy sólo pensando sólo en la lucha, sino también en cómo poder resolver "el conflicto" de otras maneras. De hecho, como en muchas artes marciales, la primera intención y la verdadera confrontación consiste en evitar la lucha, la pelea, o bien, en su defecto, hacer el mínimo movimiento, o re-crear los más efectivos métodos para no dejarse vencer.


¿Quién es contrincante invisible?

Generalmente, tenemos la tendencia a creer que la enfermedad o el síntoma es nuestro enemigo. No es así. El síntoma es nuestro aliado, nos está diciendo que algo no anda bien, que tenemos que resolver un tema porque no nos estamos valorando lo suficiente. Otro error muy común que cometemos, es dar al contrincante nuestro poder. Ese poder puede caer, al creer que "el otro tiene la culpa".

El verdadero contrincante es nuestro propio Ego. Digo contrincante, y no necesariamente enemigo, pues el Ego puede entenderse también como un vehículo de Ser. En realidad, como en las artes marciales debemos agradecer a este contrincante, pues, nos ayuda a ganar habilidades. Si no hubiera adversario, no tendría sentido tener esas habilidades. Aún, si ese contrincante nos ganara batallas no es un enemigo, pues así, se aprende a no temer las caídas. Y precisamente, por lo general, cuando uno aprende un arte marcial, lo primero que nos enseñan es a caer.

Definamos Ego, al menos para esta nota:

Conviene aclarar que cuando hablo de Ego, no me estoy refiriendo al egocentrismo, ni al egoísmo. Estás, por supuesto, son características del ego, a veces patológicas.

El Ego del que estamos hablando es una falsa identificación o reconocimiento de lo que uno es en realidad. El ego es un conjunto de programas "desvalorizantes", que nos está limitando.

Nos quedemos con esto, y con la imagen que el contrincante está en nosotros mismos. Dice una canción que pego más abajo de Luis, "si no te saltas, nunca darás ni un sólo paso".

Los dejo con música:



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