jueves, 9 de enero de 2014

Accidental no es Casual

El Accidente nunca es una casualidad. A menudo, nos escondemos detrás de esa aparente coincidencia que nos deja "libre de pecados" para no ver la emoción (o la BioNeuroEmoción) que está expresándose. Como veremos, muy probablemente para esconder una culpa, o un programa de culpa que no queremos asumir. 


El tema que el accidente no sea sea sinónimo de casualidad no debe tomarse a la ligera, ni ser pasado por alto, porque abre el panorama hacia todo lo que la mente subconsciente puede hacer para comunicarse con la parte consciente. Cuando nos damos cuenta de ello, normalmente resulta algo fascinante. Nuestra intención hoy es simplemente, ir armando un puzzle para poder comprender qué nos quiere decir en cada oportunidad nuestro inconsciente con un accidente. Vamos a armar los cimientos de esa posibilidad. El diálogo con el inconsciente es más que necesario y sano, y como veremos, un accidente es como un grito, una alarma de nuestro inconsciente para que la escuchemos y observemos, con la mente consciente, qué nos está pasando. 


Por cierto, también hay otro tipo de accidentes, los fortuitos. Por ejemplo, solemos descubrir cosas "por accidente", a veces cosas sumamente importantes. Sin embargo, hoy nos vamos a centrar en los accidentes del tipo culposo y vamos a tomar la siguiente consigna. Accidental, no es casual. 

Los datos son de un excelente libro, copio, pego y me despido hasta la próxima:
  
Ayyy!!!



EL GRAN DICCIONARIO DE LAS DOLENCIAS Y ENFERMEDADESDe JACQUES MARTEL.

ACCIDENTE



El accidente suele ser sinónimo de culpabilidad. Está conectado con mis culpabilidades, con mi modo de pensar y con mi funcionamiento en la sociedad. 

También denota cierta reacción hacía la autoridad, incluso varios aspectos de la violencia. Puede suceder que tenga dificultad en afirmarme frente a esta autoridad, a hablar de mis necesidades, mis puntos de vista, etc. Entonces “me hago violencia” a mí – mismo. 

El accidente indica una necesidad directa e inmediata de pasar a la acción. La necesidad inconsciente de cambio es tan grande que el pensamiento usa de una situación extrema, incluso dramática para que tome consciencia que debo probablemente cambiar la dirección que actualmente estoy tomando.  

Es una forma de auto – castigo consciente o inconsciente. La parte del cuerpo herida durante el accidente habitualmente ya está enferma o debilitada, bien por una enfermedad, una dolencia, un corte, una quemadura o cualquier predisposición a los accidentes. El accidente me permite observar esta debilidad haciéndola subir a la superficie. 

El accidente también es mi incapacidad a verme y a aceptarme ¯© tal como soy. Ya que soy responsable al 100% de mis actos y de mi vida entera, puedo explicarme más el porqué me he atraído tal forma de accidente

_¿Atraído, dice Usted.? 

_Sí, porque todo esto viene de mis pensamientos más profundos, de mis “patterns” o esquemas de pensamiento de infancia. Es muy posible que me atraiga castigos si, hoy, tengo la sensación de hacer algo y de no estar correcto. Exactamente como en mi infancia; me castigaban cuando no estaba correcto. Está esto grabado en mi mental y es tiempo de cambiar mi actitud. El lado “moral” del ser humano lo lleva a castigarse si se siente culpable, de aquí el dolor, las aflicciones y los accidentes. Es capital saber que puedo sentirme culpable en una situación cualquiera si y sólo sé que hago daño a otra persona. En todas las demás situaciones, soy responsable pero no culpable. Debo recordarme que soy mi propia autoridad (en el sentido de individuo). Necesito tomar mi lugar en el universo. Debo cesar de hacerme violencia. 

Como ya lo escribí anteriormente, el accidente está vinculado a la culpabilidad y ésta, al miedo con relación a una situación. El miedo a no estar correcto se percibe frecuentemente bajo el aspecto de la culpabilidad en vez del de la responsabilidad. Frecuentemente el accidente me obliga a cesar o frenar mis actividades. Sigue algún período de planteamiento. 

Manteniéndome abierto y objetivo con relación a mí – mismo, descubriré rápidamente la o las razones de dicho accidente. ¿Perdí el control de la situación? ¿Es para mí el momento de cambiar de orientación ? ¿Tengo dificultad en escuchar los signos interiores o mi intuición, de tal modo que me atraigo un signo radical en el plano físico? ¿Observé cómo se produjo el accidente? ¿Cuál era mi estado antes y después? Es muy importante volver a ver las condiciones que rodean el accidente; analizo las palabras usadas y tomo consciencia que ponen en evidencia lo que vivo en el momento del accidente. Observo todos los signos y símbolos de esta situación (accidente) y escucho mi voz interior para encontrar una solución que me evitará probablemente empeorar todo esto. La predisposición a los accidentes es un estado que se produce durante una relación conflictiva con la realidad, la incapacidad de estar plenamente presente y consciente del universo tal y como se presenta a mí. Es como si quisiera estar en otro lugar. Estoy desconectado de lo que sucede alrededor mío, quizás porque encuentro mi realidad inaceptable o difícil de vivir. Necesito estar mejor conectado sobre mí – mismo para descubrir mi seguridad y mi confianza interiores.

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