viernes, 10 de enero de 2014

Un Problema Temporal

Estamos en el eje del tiempo porque necesitamos tiempo, para darnos cuenta que podemos estar fuera del tiempo. 
(José Mataloni) 


¿Has estado como fuera del tiempo? Es decir, seguramente has tenido la sensación de estar "suspendido" en el tiempo, porque cuando te das cuenta y regresas a la forma habitual de percibir el tiempo, ha pasado mucho más tiempo del que supones. Incluso, a veces nos quedamos mucho tiempo sin respirar. Allí, estamos fuera del tiempo lineal, fuera de percepción cotidiana. Sin querer irme mucho por las ramas con esto ahora, es bueno recordar que esa percepción adolece de preocupaciones que están fuera de tiempo, en el pasado, o que se proyectan hacia el futuro. Es decir, la percepción a la que llamamos lineal no sólo tiene un límite en su capacidad de ver, sino que además, es víctima de la preocupación, del miedo, del deber, y de tantos más.
Ahora quiero ir hacia algo más práctico. ¿Se puede estar fuera del tiempo o por lo menos, de la forma cotidiana que percibimos el tiempo? Como hemos visto, esto suele pasar más de lo que uno cree, es algo natural. Aún así, le restamos importancia, no lo vemos con los ojos de la consciencia.
¡Gracias Nina!

Estoy dando un poco de vueltas, porque tengo que hablar de un "truco" que a veces puede ser necesario para tener la experiencia de estar fuera del tiempo. Se trata de una especie de inducción o sugestión del pensamiento hacia otras maneras de pensar no habituales, cuyas bases o ideas que la componen coincidan con la percepción del fluir que ya han percibido otros.

El problema es que solemos creer que buscando esa inducción encontraremos la realidad, y no, nada más lejos de la realidad, es decir, esto no es una receta. Que quede claro, la inducción o sugestión no nos va a dar la percepción. La idea, simplemente, es que nos pueda acercar a un lugar desde donde sea más fácil para el pensamiento, dar un salto cuántico "espontáneamente", hacia una visión no lineal del tiempo, y ende también del espacio. Dicho de otra manera, si estamos con el pensamiento habitual, preocupados, aferrados a ciertas creencias limitantes, negando que el fluir de la vida es mágico, pues, entonces, nunca podremos experimentarlo. En cambio, si permito que mi pensamiento deje espacio, es más fácil que puedan prosperar otras realidades.


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