jueves, 20 de febrero de 2014

Ser el Universo

Es de vital importancia comprender que el ego es parte imprescindible del proceso de refinamiento de la percepción, para captar el ser espiritual que somos, realizar ese ser en la materia, y "ser el ser" desde los sentidos físicos. Aceptar con amor esa realidad, nos integra a una totalidad, es un alineamiento del vehículo físico que permite conocer a lo divino aquí y ahora. No estemos peleados con nuestro ego, por que sin él, la realidad física no se movería de su lugar. Acepta y disfruta "tus sombras", porque el universo no emite juicios. Sé el universo y deja atrás al pequeño yo, ya ha cumplido su tarea. Despide a tu más grande amigo, y por fin, sé quien eres.


Isis-Ra

sábado, 15 de febrero de 2014

Paradojas del Ego

Una diferencia entre la mente intelectual y la mente universal es que el intelecto emite juicios, mientras que para la mente universal el juicio no existe. 


El juicio es, simplemente, una ilusión del Ego. Recordemos que papá juicio viene de la mano de su pareja culpa, traen a sus hijos, el nene castigo, a su hermana dolores, a muchos de sus primos tensiones, y también a sus amigos, las enfermedades. Es decir, el juicio y familia, inicia un mecanismo que no permite la libre expresión de la energía vital (Unkido). Por más que hagas un ejercicio de Yoga, por ejemplo, si te estás juzgando, estás creando más tensión, y la información que le das a tu organismo es contradictoria. 



Es posible que, con el juicio, caigamos en estas y otras paradojas, y que aunque logremos entenderlo intelectualmente, es factible que aún no lo comprendamos en la práctica, porque el Ego funciona a través de la inercia inconsciente. 

Por ejemplo, este suele ser una situación muy habitual: 

"No te juzgues" le dice A a B, y B, muy convencido, le responde, "no, no... yo no me juzgo, solo que no sé si esto es bueno o malo para mí, o si lo hago bien o mal". B ni se da cuenta que "bien o mal" depende de su juicio, es decir, no ve que se está juzgando, o prejuzgando, por ende, que se está reprimiendo, castigando, etc., en forma inconsciente. 


Esto es la inercia natural del Ego, porque sólo repite lo que sabe, recrea constantemente el pasado. Y atención, porque una persona que se juzga a sí misma, tiene la misma actitud con los demás. Los juzga, los culpa, y es bastante habitual que B salga culpando a A de estar juzgándolo, y enojado con A, le reproche de estar acusándolo que lo señala como si fuera un juez. 


Pues, esta son algunas paradojas del Ego, donde podemos trabajar a diario. Aprendamos a verlas, admitirlas y a transformarlas, porque es una maravillosa aventura.

Hoy

Antes de emprender el viaje, se aseguró de no llevar nada. Revisó los bolsillos, sólo encontró y sacó pelusas. Indagó a los dioses, a dios, como siempre lo hacía, sobre su destino. Como siempre, sintió que la respuesta estaba flotando, oculta en algún obvio secreto que nadie lograba ver. Sin embargo, hoy todo tenía un carácter diferente, premonitorio, y la pregunta resonó en su mente, reverberando como si de un galpón se tratara. 

Hoy, no era como otros días, hoy parecía ser más hoy que esos otros, hoy había y abría nuevos mañanas, aunque a lo mejor en otros cuerpos y dimensiones. Hoy asumía el pasado, dejaba el pasado, lo hacía presente. Hoy se sentía todo y nada, y así iba in crescendo: hoy, hoy, hoy... y otra vez la nada, una y otra vez, acudiendo a su mente, como al galope de negros corceles invisibles.  

Fue como si se hubiese dormido en un sopor de aire caliente, encandilado en ilusiones solares, tejidas de bosques y de pavimentos, o como si hubiera visitado otros planos. Cuando se dio cuenta estaba caminando sin un rumbo preestablecido. Se preguntó adónde iba, sin embargo, no se identificó con la pregunta, que se le antojó ridícula: sólo es ir se dijo, no hay un dónde. Y allí, escuchó una voz, como lejana, tan delicada, que le decía como cantando una nana: "hoy es,... hoy fue,... fue y será siempre, hoy". Final tonal, tensión, distensión. 

Siguió caminando días y noches, casi sin parar, como poseído, por momentos estaba soñando despierto entre las brumas de su memoria, por momentos los caballos de aquel silencio. Así, como mareas, iban y venían, mientras él, solo caminaba... 

De repente, sintió cansancio y se sentó en el primer lugar que encontró apropiado, se apoyó en un pilar de una casa, adaptada a ser despensa, y se dejó llevar. Entonces ensoñó eternidades en instantes, y atrapado en un nuevo universo, aprendió a recordar olvidando, a olvidar recordando, y quién sabe cuántas paradojas más, de esas con las que el cosmos juega, a lograr su orden. Y luego, por fin, vino el milagro. Con la cabeza que ya no la sentía torre, las brumas aquellas antes toneladas, ahora eran absoluta nada, vacío, silencio. Se dio cuenta que el pensamiento era pesado, porque sintió el liviano encanta de no pensar. Y otra vez volvió la femenina voz de nana, de madre, de cielo: hoy es,... hoy por fin es Ser, es hoy...

Y por último, montado en una brisa de mares, resucitó en aquel logos que cruza lo divino con lo humano.

Unkido