martes, 15 de abril de 2014

¡No, no, si yo soy muy positiva/o!



Son bastantes las personas que me he encontrado en esta misma situación. Te cuentan graves problemas, están sufriendo por una determinada situación y te piden ayuda. Entonces les hablo de la importancia del pensamiento al que escuchamos, del pensamiento que elegimos y a qué damos la atención, entonces contestan:

-“¡No, no, si yo soy muy positivo/a?”
-Pues si estás sufriendo, entonces el pensamiento positivo no te funciona...
-No, mujer, si no es para tanto; en realidad no sufro tanto como pueda parecer. Yo soy muy feliz.


Este último, queridos amigos, es uno de los famosos “pensamientos positivos”, pues nos convencemos de que somos felices en medio de esa caótica forma de pensar en constante conflicto. Estamos convencidos de que lo importante es “levantarse cada mañana a luchar, a pesar de todo”, y eso lo consideramos un “pensamiento positivo”; sin embargo, no vemos que se trata de una creencia llena de cargas, de esfuerzos, de "luchas"...

Este círculo vicioso encuentra su cinta de Moebius precisamente en la idea de que estamos utilizando un pensamiento positivo, y vamos en el camino correcto. Sin embargo, además de la oscura carga que porta bajo sí este supuesto “positivo”, el resto de pensamientos del día circulan alrededor de lo dura que es la vida, de lo mala que es la vida conmigo, del sufrimiento que tengo que “llevar encima”, de que si no lo hago yo ¿quién lo va a hacer?, que no depende de mí, son los demás los que me hacen sufrir, que a otras personas les ha tocado ser felices, y a mí me ha tocado el sacrificio... etc. Entonces me animo solo y me digo “tú puedes”, “vamos”, “yes, we can”... me empapelo de carteles con frases de aliento hacia mí mismo, me convenzo, pongo una música alegre en el coche y canto para empezar bien la semana y.... entonces.... ¡ay entonces! 


¡viene alguien y me jode el pensamiento positivo! 

¿Les suena de algo esto? Y por supuesto, ¡el culpable es él! (Después de gastar dos horas criticando y señalando al cabrón del culpable, me siento cansado, me duele quizás el estómago, la cabeza... me siento falto de energías... y toda la culpa fue de él, que me fastidió el día )

Todos hemos vivido así alguna vez, y muchas personas siguen haciéndolo. Algunos están tan convencidos de que, simplemente, “la vida es así”, que ni siquiera se plantean si otro modo de vida es posible. Pero aquellos que simplemente están cansados de esta rueda interminable de ánimos y fracasos, buscan en su corazón, con un anhelo potente y firme, aquella libertad interior, aquella mente libre que ya vive en uno, esperando a ser descubierta. Aquella mente que no depende de la etiqueta que le pongamos al pensamiento, si positivo o negativo, puesto que está limpia de estos opuestos. No se trata de ninguna utopía, de ningún cuento chino, sino de la naturaleza verdadera y real de nuestra mente. ¿O todavía no se han dado cuenta de que una mente como la que estamos acostumbrados a utilizar, nos impone muchas veces pensamientos que no querríamos tener? ¿es eso una mente libre? Ese estado de la mente, no es el natural, de modo que si uno quiere volver a la armonía de su mente natural, necesita primero darse cuenta de esto.

¡Cuánto esfuerzo dejamos, cuántas energías gastadas en tener un pensamiento positivo que no es más que el mismo pensamiento cargado de dolor!

¿Qué pasaría si dejásemos simplemente de escuchar estos pensamientos de carga? ¿Y si, sencilla y simplemente, de momento, quitamos nuestra atención al pensamiento que nos carga? ¿Qué pasaría si elegimos el camino fácil?

-"¡Ya, claro! ¡Lo dices como si fuera fácil!"

Lo es, para quien quiere verdaderamente el cambio dentro de sí, descubrir esa verdad y esa libertad que anidan en uno, lo es. Quien con el corazón vibrante anhela la verdad, encontrará fácilmente un camino.

De momento, podemos empezar por esto:

"Solo por hoy... no te preocupes"

Unkido