miércoles, 9 de julio de 2014

Desidentificarse de “lo que da mucho gustico”: Saliendo de la dualidad

Los programas viven en la dualidad, y eso es algo que hemos de comprender bien cuando hablamos de los observadores, puesto que son también producto de esta dualidad, de modo que cuando hablamos de “1” observador, parece interesante tener en cuenta que vienen en grupo, es decir, que solemos detectar con frecuencia los observadores “que dan incomodidad”, pero a veces nos olvidamos de los observadores “que dan mucho gustico”.

Por ejemplo, con el tema del dinero tenemos “el deseo” de ser ricos, y en el mismo grupo la otra cara: “la escasez, el miedo a ser pobres...” El uno no vive sin el otro, están en la misma cuerda de frecuencia. Como queremos “ser ricos”, inevitablemente vamos a llevar detrás el miedo a la pobreza. Son inseparables en su dualidad. De hecho, el sufrimiento se produce porque únicamente aceptamos una cara de la moneda, la que da gustico, y la otra la rechazamos. Pero para salir de la dualidad es necesario aceptar ambas. 


Si nos detenemos a trabajar en el observador del gustico, si vamos a la energía de la que proviene, a su origen, veremos que procede también de la misma distorsión, de esa raíz que, observándola, se quema, y con ella la identificación que tenemos.

De esta forma, cuando estamos saliendo del programa “riqueza-pobreza”, por ejemplo, si hemos estado en el “modo pobreza”, trabajando la escasez, puede ser que antes de que el programa se vaya definitivamente, nos ponga una trampita de riqueza. Por ejemplo, nos presente una oportunidad en apariencia “perfecta”, a los ojos del programa, con riqueza incluida. Y claro, esto “da mucho gustico” al programa. Sin embargo, si observamos nuestra resonancia con lo que se nos presenta delante, muy probablemente veremos que no es algo que esté acorde con ella. Por eso es tan esencial tener la autorreferencia bien presente, y primar la resonancia.

Otra trampa bien sutil, es que cuando empezamos a alinearnos con el origen, se nos pueden presentar, y de hecho lo harán, situaciones más que agradables; sin embargo, nuevamente parece sumamente necesario no fabricar expectativas o, si éstas se fabrican, detectarlas, porque nuevamente nos estarían sacando de la alineación original. El origen te va a dar cosas de mucho gustico, y está bárbaro disfrutarlas, pero teniendo ojo con las expectativas que puedan generar.

Si éstas se producen, se detectan, se observan, y así se va deshaciendo la identificación con ese “deseo”.

Esto no significa que no se disfrute, sino que no se convierta en un deseo. El disfrute es completamente natural, es muy agradable, pero la trampa es hacer de nuevo un deseo con ello y enredarse nuevamente en la rueda del programa.

Finalmente, y esto es una intución personal, si hemos dicho SI al Ser, todo esto no serán más que pruebas de anclaje, y finalmente iremos haciendo el movimiento del pendulo cada más estrecho, por lo que me parece lo más asertivo no preocuparse, aunque sí estar atentos para no hacer el camino más largo hacia lo que no tiene ningún camino por recorrer.

jueves, 3 de julio de 2014

Cambiando la percepción de la vida a través de la Célula Humana (Apuntes iniciales)


CAMBIANDO DE PERCEPCIÓN LA VIDA A TRAVÉS DE LA CÉLULA HUMANA (Apuntes iniciales)
Laura Fernández Campillo y José Mataloni
Unkido

Es verdaderamente maravilloso ver cómo, cuando uno empieza a ver a través de una lógica no limitada, comienzan a resignificarse de forma muy cotidiana, lo que antes parecían grandes “enigmas”, dramas, o experiencias densas de la vida.

Mi familia ha tenido múltiples casos de cáncer, y varios de ellos muy cercanos, por lo que hemos tenido que vivir dicha enfermedad en primera línea de fuego. El inmenso dolor que produjo en mí y en los seres más queridos este hecho, me invitó a investigar desesperadamente sobre esta enfermedad. Me fascinaba el estudio de la célula y su comportamiento en “modo sano” y en “modo tumor”. En su momento, la explicación lógica que le di a esta fascinación era que quería “salvar” a toda costa a mis seres queridos, encontrando la resolución del cáncer. Y, en cierto modo, ésta era una de las razones que me llevaron a ello; sin embargo, lo que no era capaz de ver por entonces, era el propósito mayor que ahora se está desvelando.

Hace poco tiempo ha vuelto con insistencia la idea de la célula y el cómo su comportamiento se encuentra en una línea muy paralela al del propio ser humano. Al fin y al cabo, somos un numeroso conjunto de células.

Para quien no lo conozca, el biólogo Bruce H. Lipton ha aportando en este campo unos descubrimientos revolucionarios. La ciencia oficial nos presentó una célula en la que el Núcleo era el Cerebro de todo el engranaje. El Núcleo, que contiene el ADN, al ser el Cerebro, nos presentaba una vida determinada por nuestros genes.







Como él mismo cuenta en su fabuloso libro “La biología de la transformación”, mientras experimentaba con la célula probó a extraerle el núcleo y descubrió que la célula seguía viva. ¿Cómo puede ser que siga viva sin cerebro? Entonces se dio cuenta de que el núcleo no era el Cerebro, sino ¡las gónadas de la célula! (Pueden ver este vídeo en el que él mismo cuenta esta experiencia https://www.youtube.com/watch?v=FbgZ-12qPpM)

¿Cuál era entonces el Cerebro de la célula? Fue así que descubrió que se trataba de la Membrana, esa textura externa que recubre la célula y que absorbe y elige el “alimento” de la matrix celular (tejido externo a la célula) y lo introduce en ésta.

Cuando conocimos la Perspectiva Universal del Desdoblamiento de los Tiempos que presenta Alejandra Casado, basada en un descubrimiento científico de J.P Garnier, José y yo comenzamos a ver su aplicación en la célula humana, viéndonos como células al ser humano, de un organismo, o Ser Esencial, mucho mayor que nosotros.

De esta aplicación surgió hacer un “cambio de percepción” muy sencillo, pasándole la información a las células de nuestro cuerpo. Si el ser humano es una célula mayor, ¿quién sería el Núcleo? ¿Quién sería en nosotros ese “personaje” que se ha creído todo este tiempo el Cerebro de nuestras vidas? El “yo virtual”. Y ¿quién sería ahora la “Membrana”, el nuevo cerebro de este Ser que somos? El Campo Cuántico. Entonces ¿quién soy yo? El Ser Esencial.

Esta nueva visión de lo que somos fue para nosotros muy transformadora. Con un pequeño ejercicio de “traspaso de mando” a nuestro Ser, la percepción comenzó a cambiar cada vez más.

Curiosamente, al tiempo que vimos esto, escuchamos a una persona decir que cada noche el cuerpo elimina un billón de células y genera un billón de células nuevas. Y ahí pensamos ¿y si hacemos la derivación nocturna enviándole la información a nuestras células de que las nuevas que se generen en la noche estén con la membrana activa como cerebro? Y así hicimos.

Los efectos que estamos notando son, fundamentalmente, una aceleración muy grande en el cambio de percepción.

Así se ha abierto un campo muy extenso que hila unas cosas con las otras, comenzando su resignificación.

La última comprensión ha sido en el campo de la Economía, al plantearnos ¿cómo sobrevive la célula?, ¿necesita acaso el Núcleo (yo virtual) hacer algún esfuerzo para sobrevivir? El descubrimiento ha sido muy claro: por supuesto que no, la célula sana (esto es muy importante) no tiene que hacer ningún esfuerzo por recibir el alimento; sin embargo, la célula tumoral tiene que ir en busca de él, se divide, se aisla, se encuentra “sin propósito”... etc. ¿les suena? Así se comporta el Ser Humano para sobrevivir: cree que tiene que hacer esfuerzos por buscar el alimento, se siente aislado, sin propósito... etc... tiene una comprensión tumoral de su economía, una economía enferma. Comenzar a sanar la Economía empieza, como ya veníamos diciendo, por uno mismo. ¿Cómo una célula tumoral va a poder eliminar el cáncer de toda la Economía social?

Pero ¿cómo sanar esa economía enferma en uno mismo? Cambiando la percepción que tenemos de ella. El primer paso es comprender que la forma que tenemos de pensar y de actuar, es enferma. De la comprensión del error de las lógicas de los programas, que nos han venido atando, aparece un soltar inmediato. Las células sanan cuando la persona se pone en coherencia, cuando la persona “hace, piensa, siente y dice” en coherencia, por eso, la Economía particular está totalmente relacionada con la coherencia vital, con nuestros actos, con nuestras emociones, con ser, definitivamente, lo que SOMOS.

Por supuesto, este tema es realmente extenso y lo explicaremos en detalle a través de una presentación en vídeo, pero queríamos aquí ir abriendo este campo de comprensión para que después pueda resultar más sencillo ver de dónde han venido estos entendimientos.

Un abrazo enorme, grande y universal para ti que estás leyendo esto.

Laura y José
www.unkido.com















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