lunes, 3 de noviembre de 2014

MI CASA ORIGINAL


"Cuando se activa dentro de nosotros el personaje de “el buscador”, éste busca a alguien que le enseñe a construir su casa.

Como no sé construilas, voy a hablar con un arquitecto para que me enseñe, y con el propio despertar hacemos lo mismo, vamos a hablar con “el que sabe”. Pero el que sabe, tiene la función de MOSTRARTE CÓMO SE HACE la casa, NO DE DECIRTE CÓMO VA A SER tu casa. Ahí empieza el problema. Cuando "el que sabe" muestra cómo ha quedado su casa, y los demás quieren una casa como la suya, porque es muy chula. Entonces, en lugar de aprender a construir, copiamos los materiales y los diseños. Nos lo aprendemos fenomenal, y dejamos una casa muy mona, pero es copia de la de otros. No es una casa original. Es parecida, pero ni de lejos es original.

Cuando copias la casa de otro, es posible que un día te dés cuenta de que esa no es la casa que tú querías, entonces es posible que te enfades con el arquitecto, aunque en realidad estás enfadado contigo mismo por no haber hecho caso a tus propios gustos, a tu naturaleza interior, que todo el tiempo estuvo presente, pero tú preferiste las de otro, PORQUE CONFIABAS MÁS EN EL OTRO QUE EN TU PROPIA INTUICIÓN. Cuando comprendes que solo tú eres el que elige un camino u otro, se van los enfados y comienzas tu casita, aunque sea muy humilde y de materiales sencillos, es tu casita. Te olvidas del palacio del otro, y te pones como Manolo y Benito a darle gotelé a tus paredes que, aunque no quede muy vistoso, al menos es el que sale de tu propio diseño.

En mi opinión, está buenísimo escuchar a los arquitectos, el arquitecto te muestra muchas cosas, pero que tenemos que estar muy atentos para no coger sus herramientas y querer hacer una casa como la suya. Porque es ahí donde entra el campo del dogma, cuando entramos a universalizar el diseño de una casa particular. Nadie sabe cómo se va a expresar el SER en cada uno, Nadie sabe cómo el SER querrá manifestarse en cada casa, de modo que es esencial respetar la propia naturaleza, la propia intuición, reconocer que el arquitecto te va a enseñar su forma, y que esta forma no es universal, sino particular, porque, por muy universal que sea su MENTE, la forma en la que se produce en cada uno, es particular.

Ésta sería la trampa en la que puede entrar el personaje de “el buscador”. Él quiere seguir buscando, de modo que sigue caminando, y caminando... hasta que el buscador es encontrado. Entonces es cuando comienza la verdadera autorreferencia, pues el personaje de buscador que antes creías ser, ahora, al ser observado, no es tu director.

Todos somos arquitectos, y tenemos nuestro propio diseño arquitectónico en nuestro interior. Podemos compartir herramientas, pero la naturaleza de la casa de uno, es, simplemente, única.

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