jueves, 19 de noviembre de 2015

Sesiones Individuales de acompañamiento en Lógica Global Convergente

Durante los próximos meses y durante nuestra estancia en Córdoba, Argentina, abrimos la posibilidad de realizar Sesiones Individuales presenciales de acompañamiento en Lógica Global Convergente.

Del mismo modo abrimos también la posibilidad de Sesiones Individuales puntuales por Skype.

Para pedir turno, podéis contactar con nosotros a través del mail: contactounkido@gmail.com, o de nuestros perfiles de Facebook. 


sábado, 18 de julio de 2015

Honestidad Bruta




Ya tenemos disponible la versión en pdf de "Honestidad Bruta".
Aquí os dejo el link para adquirirlo.
http://www.unkido.com/apps/webstore/products/show/6123420
A partir de la próxima semana estará también la versión impresa en Amazon que se podrá adquirir desde cualquier país.
Espero que os sea útil y os agradezco enormemente la interacción por estos medios, que tanto ha influido en la creación de este libro, que no es otra cosa que el hijo resultante de el extraordinario y sincero encuentro con uno mismo.
Para las personas que me han preguntado desde Chile, enviaré unos ejemplares a Analia Molinari (animolinari54.lgc@gmail.com). Contactad con ella para las reservas y así nos hacemos una idea de cuántos enviar.
Agradezco a José Mataloni el maravilloso dibujo de portada que refleja exquisitamente la esencia de este libro.
Mil gracias y muchos besos
Laura

sábado, 6 de junio de 2015

domingo, 5 de abril de 2015

Taller práctico intensivo: "LOS FOTOGRAMAS INVISIBLES", el próximo 16 de Mayo en Ávila


ENCUENTRO "DE UNA LÓGICA INDIVIDUAL A UNA LÓGICA GLOBAL"




ENCUENTRO "DE UNA LÓGICA INDIVIDUAL A UNA LÓGICA GLOBAL"
Con: Carla G. Escudero, David Williams, José Mataloni y Laura Fernández
Fechas y Horario: Días 12-13 y 14 de Junio de 2015
Viernes 12: 17-19h
Sábado 13: 10-14h y 16-18h
Domingo 14: 10-14h
Precio: 210


Info e inscripciones: contactounkido@gmail.com

sábado, 14 de marzo de 2015

Negación por justificación

Fragmentos del libro "Los Fotogramas Invisibles: La Observación y la Economía en Convergencia 2")

La negación por justificación es un hecho que la mente realiza con mucha frecuencia, y también es una gran fuente de autoengaño; pero, darse cuenta de ello, es al mismo tiempo una inmensa fuente de libertad.

Pongamos un ejemplo: “No es que esté comparando, pero la persona X es mucho mejor persona que Y”. Comienzo mi frase negando lo que estoy haciendo, para justificarlo. Estoy comparando, pero me digo que no, porque no quiero asumirlo.

Es curioso, pero algo tan simple y tan obvio, cuando lo vivimos en carne propia nos produce un velo que no nos permite ver con claridad cuestiones que, de ser vistas, serían profundamente liberadoras.

Por ejemplo, en el caso que hemos puesto aquí, si yo simplemente me doy cuenta de que estoy comparando, pues veo que siento una carga mientras hago mi apreciación, entonces, el simple hecho de darse cuenta de ello ya va aligerando la carga, que es el combustible para mi comparación en distorsión. Digo en distorsión y con carga, porque uno puede comparar sin carga, o con ella. Yo puedo entender que Angelina Jolie está más delgada que yo (snif...), eso es un hecho; pero si siento una carga por ello y empiezo a ponerme a dieta para competir con la actriz, entonces estoy en distorsión.

Si VER la carga no me produce un alivio inmediato, entonces es que, probablemente, estoy añadiendo un juicio, es decir, me estoy juzgando a mí mismo por comparar. Esto es muy común y por eso las personas se dicen “yo observo, pero sigo en la misma”. Bueno, es probable que la observación pueda no ser todo lo honesta que requiere, porque me juzgo cuando detecto mis supuestos “errores”. Si sucede esto, también ahí se puede observar sencillamente la carga con la que me juzgo, detecto y nada más.

Así que, una herramienta muy sencilla y muy asertiva, que puede ser maravillosamente aliviadora, es prestar atención a lo que estoy negando en mis conversaciones, y si eso que niego tiene carga, siendo honesto conmigo mismo para verla. Si la tiene, no tengo más que reconocerla, observarla.

A veces, incluso, negamos tres veces aquello que, en el fondo, esconde un sí. Esta duda razonable de las ideas preconcebidas de uno, es muy necesaria para descristalizar.

Donde niego “con carga”, estoy poniendo un fuerte alrededor de la verdad, con intención de resguardar la observación de la misma. Y es ese muro que construimos alrededor, el que genera la proyección de mi experiencia exenta de libertad. Sin embargo, el muro no necesita ser derribado, sino simplemente descubierto. Entonces veremos cómo las piedras que lo construían se desmembran completamente para después tomar su propia forma, inclusiva con la vida de uno y, paradójicamente, herramienta de manifestación de la verdad que antes ocultó.

sábado, 7 de marzo de 2015

Disponible en ebook (pdf y kindle Amazon) el nuevo libro: "Los Fotogramas Invisibles: La Observación y la Economía en Convergencia"

¡Ya está disponible la versión en pdf del libro "Los Fotogramas Invisibles: La Observación y la Economía en Convergencia".!:Podéis adquirirlo a través de este enlace: http://www.unkido.com/apps/webstore/products/show/5735548
Y también la versión kindle para ebook de Amazon: http://www.amazon.es/Los-Fotogramas-Inv…/…/ref=sr_1_fkmr0_1…
Para la versión impresa de Amazon tendremos que esperar unos días más. Avisaremos por este medio.
Esperamos que lo disfrutéis!
Abrazos y Gracias


jueves, 5 de marzo de 2015

La biología de los programas y la biología del Ser Original




La biología, tal y como la venimos experimentando, responde al instinto, a las reacciones automáticas de los programas. Si los programas son nuestro DIRECTOR, entonces la biología responderá a quien nosotros dimos el poder de dirigirnos. Así, si puedo satisfacer al instinto, el cuerpo está en salud; si no puedo satisfacerlo, entonces enfermo. Estoy en la polaridad salud-enfermedad. Por eso, para curarnos, distintas técnicas nos animan a expresar la reacción primaria, la del instinto. Hasta este punto llegamos si no tenemos una comprensión de que otro DIRECTOR puede entrar en escena.

Cuando el ser humano comienza a relacionarse, empieza a ver que si se mueve solo por el instinto nos podemos matar los unos a los otros y necesita vivir en comunidad. Entonces inventa una moral (moral artificial, por tanto, basada en sus experiencias, en su pasado, por tanto, generada por el mismo director: los programas) para poder llevar a cabo esa convivencia. Lo que sucede con esa moral es que nos pide que los instintos primarios sean “controlados”. Como esta moral es parte de otro programa más, seguimos teniendo a este DIRECTOR de siempre y así, la biología sigue teniendo el mismo dueño, por tanto, al no ser ahora estos instintos satisfechos porque la moral exige “tragársela”, puede haber situaciones en las que, si la moral está en contradicción con mi instinto, el cuerpo entra a enfermarse. 

Por eso escuchamos las frases populares: “bicho malo nunca muere”, pues el que satisface sus instintos se sana, y “siempre se van los mejores”, pues entendemos por buena persona a aquel que sabe controlar “lo peor de sí”, y éste último, si lo hace durante mucho tiempo, puede entrar en contradicción y así enfermar. 

Todo este proceso se produce mientras estos programas son los directores del juego de nuestra vida. Lo que sucede ahora en este tiempo, es que tenemos la posibilidad de salir de este gobierno de los programas; pero igualmente nuestra biología, nuestro cerebro, necesita un DIRECTOR. ¿Quién es ese director? Lo que somos verdaderamente, más allá de nuestros programas: lo que venimos llamando el Ser Original.

Entonces, cuando permitimos que este director, que no es otra cosa que nosotros mismos en nuestra verdadera esencia, dirija nuestra vida, los programas pasan de gobernar, a ser gobernados. Cuando los programas son dirigidos por el Ser Original, entonces la biología entra a obedecer a este nuevo DIRECTOR. ¿Cómo actúa este nuevo director? En primer lugar, observa todas las polaridades de los programas, observa al instinto, a las reacciones automáticas que nos saltan y que generan conflicto, pero no se deja llevar por ellas, de modo que puede permitirlas, aceptarlas, y éstas, al no ser rechazadas, no entran en conflicto y no generan enfermedad.

Estas cargas son el enlace entre YO y los programas. Las cargas, aclaramos aquí, son los miedos, culpas, deseos, ansiedad, sueños, creencias morales... etc.

Por supuesto, uno de los mayores miedos es creer que si no me controlo voy a ser una persona cruel, y así activamos una y otra vez la moral artificial; sin embargo, si permitimos a nuestra esencia original manifestarse, veremos que ésta tiene unos “valores naturales”, pues nunca va a ejercer la violencia ni el ataque a otro, sencillamente porque, por lógica, el original, que es el mismo en toda la humanidad, encuentra ilógico atacar a otro, igual que yo encuentro ilógico cortarme el dedo meñique de mi mano, pues es parte de mí mismo.

Lo curioso es que no podemos pasar de uno a otro estado (del instinto al Ser Original), sin aceptar en uno mismo los instintos. Precisamente, lo que la moralidad no me permitía, y me hacía juzgarme por sentir tal o cual sentimiento o pensamiento “malo”, el "pecado", ahora solo es visto sin ser juzgado, solo para comprenderlo, de modo que así permitimos que el instinto vaya desarticulándose y sea combustible para actuar de forma convergente. Podríamos decir también que se produce una maduración del ser humano, que puede contemplar a sus instintos como un pequeño niño, sin atacarlos, sin controlarlos, sin luchar contra ellos.  Pasa así, el ser humano, a una etapa más madura en la que no necesita luchar contra su propia naturaleza.

Cuando puedo ver en mí mismo ambas polaridades: es decir, veo cómo trato de controlarme y también veo cómo quiero atacar por el instinto, y veo que ambas opciones son parte del del programa, entonces me quedo en un “punto 0” que permite la acción del Ser Original, que me manda soluciones para actuar en convergencia. ¿Cómo diferenciar unos y otros? Muy sencillo, si estoy sintiendo carga, estoy en los programas; si estoy sintiendo libertad, ausencia de cargas y de reacciones automáticas, estoy en convergencia. Si no estoy dirigido por el impulso de la ira, del miedo, de tener razón...etc., entonces veo que estoy entrando en convergencia.  Si no es así, si lo que veo es que estoy actuando compulsivamente por un impulso, no tengo más que observarlo, no juzgarme por ello, detectarlo, y seguir adelante. Ya sé que, descubrir ese "pecado", observarlo sin culparlo de mis males, va abriendo la puerta de mi propia libertad. Entonces, de forma paulatina, si voy teniendo esta observación, veré que eso va descendiendo.

No debemos confundir la convergencia con ser una persona permisiva, o que se comporte siempre como un estándar de iluminado; sino que la persona que entra en convergencia va a seguir utilizando los programas y, por tanto, en ocasiones utilizará el personaje que se enfada, en ocasiones el que pacifica pero, la gran diferencia es que, al no estar identificado con ellos, pues no se deja arrastrar por las cargas del instinto, su estado natural interior es de paz, y esos estados transitorios no se quedan siendo “rumiados” por la mente en forma de sufrimiento y, por tanto, no generan conflicto. 


Disculpen el cuerpo humano que parece un poco extraterrestre, pero mis dotes artísticas llegan hasta donde llegan. También quiero aclarar que la localización física en el cuerpo humano que he dibujado de los programas no es algo fijo, sino solo una localización para su mejor comprensión.

Próximo Encuentro Unkido en Málaga los días 21 y 22 de Marzo


miércoles, 28 de enero de 2015

El juez del imperativo moral



El juez del imperativo moral es un personaje interno que se siente “correcto”, “buena persona”, se siente una autoridad moral para juzgar a quien se comporta “mal”. 

Este personaje se maneja entre la carga de la autoexigencia de buscar siempre hacer y decir lo correcto y huir del error; y la necesidad que tiene de buscar “el mal” ahí fuera. Necesita encontrar personas que se comporten de forma contraria a como él/ella entiende que “debería ser el mundo”. Así uno puede sentirse “bueno” y “correcto”, por comparación. 

Este personaje se encontrará situaciones “injustas” allá por donde vaya, pues tiene una “carga” que está proyectando ese tipo de situaciones. Las situaciones entonces "le darán la razón". 

¿Cuál es esa carga? La energía del juicio.

Observa la energía con la que la que juzgas. Siempre es la misma. Cambia la persona, la situación, el gobierno, las grandes empresas, tu cuñado, el ayuntamiento, tu prima...etc., pero la energía siempre es la misma.   Es una energía que sostiene una perspectiva en división. A veces maquillamos el hecho diciéndonos: “no estoy juzgando, solo veo el error...”. Este personaje se suele decir a sí mismo que tiene más posibilidad que los demás para ver la verdad, y se siente en la necesidad moral de condenar esos errores que ve fuera, para “ayudar a los que no lo ven”.

La diferencia entre el VER realmente el error, y JUZGAR el error, es si hay o no hay carga en lo que estamos viendo. Si la hay, simplemente estamos juzgando.

También suele haber unas ganas potentes de hablar de la otra persona, de la situación, de sacar a relucir sus errores. Me hace sentir bien que el otro esté equivocado, y me hace mejor aún encontrarme a alguien que opine igual que yo, y juntarnos a criticar al otro. Ambos nos “desahogamos”. Todo el mundo sabe que “criticar une mucho”, y es por esto, porque simplemente estamos atrayendo cargas de polaridades contrarias para sentir el equilibrio entre ambas, y aliviar la carga negativa que estaba sintiendo antes de tener la oportunidad de criticar.

Pero si nos decimos, por valores morales, “no juzgues, no critiques, que no es bueno”, entonces tendré que reprimirlo, pues esa energía que sale para el juicio, es algo que está en la mente común de toda la humanidad. El juicio “a otro” supone una carga para uno mismo. El inconsciente no diferencia entre “el otro” y “yo”. De modo que el juicio no está en coherencia, pues me perjudico a mí mismo en aquella actividad. Sin embargo, no puedo eliminarlo y tampoco quiero dejarme llevar por él...
Entonces: ¿¿¿qué puedo hacer???

Observo. Observo la energía con la que juzgo, de forma completamente neutral, sin querer cambiar un ápice de lo que veo. Permito todo lo que veo. Observo sin entregar mi credibilidad, sin entregar mi identidad. Mi credibilidad es lo que le da vida a esa energía. Si aún así, tampoco puedes quitarle tu credibilidad, observa la energía durante un rato, verás que la identidad está en el punto que más nervioso se pone. Entonces sigue observando, no te vayas de ahí. Verás que la identificación se quema en el fuego de la observación.

Permito que esa energía se agote por sí misma, pues aquella es la fuente de las proyecciones, y por mucho que cambie de personas con las que me relaciono, si esa energía sigue activa, las próximas personas que conozca me darán motivos para seguir juzgando, pues no son ellas, sino que es la fuente de la carga el origen de las experiencias con las que me encuentro. En el momento en el que entrego mi credibilidad a la posibilidad de juzgar con la energía de la carga, entonces, tarde o temprano la vida me pondrá delante una situación para poder utilizar esa energía y juzgar. Entonces me diré: “tenía razón, esta persona es así o asá, sabía que algún día me iba a traicionar”. Sí, siento comunicarte no eres adivino/a, que no tienes una “gran intuición para las personas”, sencillamente tienes una creencia y un combustible que la anima y la proyecta.

La próxima vez que te veas a ti mismo juzgando, puedes preguntarte si hay carga en ello, y si es así, observarla.

Cuando veas la película, acuérdate de mirar al proyector.

Olvida a la persona y observa la fuente de la que nace esa carga. Crees que es una persona concreta la que te “crea” esa sensación; pero la energía está previa, está antes de que aparezca esa persona. Observa la energía con la que la miras y no des credibilidad a las palabras que nacen de ahí. Solo observa. Permite que salga, sin controlarlo. Elijo no moverme impulsado por la carga, por la energía en distorsión. Esa es mi única elección.

Mientras esté activo en uno esta energía divisiva, seguiré sintiéndome separado de todo. Curiosamente, a medida que observo esta energía y le quito mi creencia, mi identidad, a medida que se va yendo esa sensación de ver “al otro” desde los ojos del juicio, esa especie de “perdón” que se produce, no es más que un alivio inmediato a uno mismo. Ahí podrás comprobar que el quitarle tu juicio a otra persona, lo que está haciendo es un alivio automático en ti, en tus propias cargas.
Efectivamente, como dijo uno hace mucho tiempo, es esencial amar al otro como a uno mismo; pero lo más importante que vemos ahora, es que no se puede forzar ese amor, no puede ser un mandato, un imperativo moral, sino una consecuencia de observar aquello que no ama, que divide, y quitarle su credibilidad, la energía que le otorgo con mi identidad.


Fragmento del libro "LOS FOTOGRAMAS INVISIBLES"

viernes, 23 de enero de 2015

La libertad está ahí, antes de cualquier elección





"Tienes miedo a equivocarte, y te agarras a las imágenes y actitudes con las que consideras que no te equivocas.

Empleas tu energía en elegir el camino correcto, y en descartar el camino erróneo. En “hacer” lo necesario para alimentar una imagen de ti mismo siempre sentado en el sillón adecuado. No te gusta sentir que te equivocaste, te avergüenzas y huyes de esa sensación.

Tus pensamientos se atan entre sí, se cortan los unos a los otros, se descartan entre sí, pelean entre sí, se juzgan entre sí. Y “tú” quieres controlar esa orgía a la que no has sido invitado. Eliges constantemente entre un pensamiento y otro, entre una reacción y otra, y esa elección es, precisamente, tu esclavitud.

El libre albedrío es elegir entre todas las opciones que se cocinan bajo el fuego de las “cargas”. Eliges una, le das tu creencia, le das tu energía y le das tu identidad. Peleas con el resto, quieres ocultar a las otras, te esfuerzas por la que apostaste, trabajas por destruir a las contrarias... Y después, una voz externa te grita lo que tanto esfuerzo dedicaste en ocultar, hasta convertirlo en “inconsciente”, de modo que pelearás también con ella para hacerla callar. Pero la vida te ha dado el más grande regalo: no te permite que te escondas de ti mismo. Así que, te muestra una y otra vez aquello de lo que huyes, te muestra una y otra vez que es la huida justamente lo que te hace sufrir. 

Permite que todas las opciones sean vistas, sin elegir la “correcta”, sin decantarte por la que crees que no te va a dejar en ridículo, sin descartar la que te avergüenza, sin cortar aquella en la que te sientes juzgado o herido. Deja que se expresen todas, como una fuente que brota libremente. Permite que el combustible que alimenta el control sea soltado, permite que circule la energía que, estancada, alimenta el control. Observa el agua sin querer manejarlo, sin intervenir en la gota que parece que me va a meter en problemas.

Permítete errar, y deja que la vergüenza, el miedo, la culpa y el error sean vistos. No los escondas de TI.

No elijas ninguna opción de las que se cocinan en tu mente bajo el fuego de las cargas. Si eliges una, estás cortando las demás, y mientras las quieras controlar, son ellas las que te controlarán a ti.

Es al revés, siempre fue al revés.

La libertad no nace del esfuerzo de elegir siempre lo correcto; la libertad está ahí, antes de cualquier elección"


Fragmento del libro "LOS FOTOGRAMAS INVISIBLES: La Economía en Convergencia", de Laura Fernández Campillo

jueves, 22 de enero de 2015

De cuerdas, collares y perspectivas.


La perspectiva con la que vemos el mundo, al estar basada en un “yo” separado del resto, gira en torno a un “interés personal”, por lo tanto, la lógica que utilizamos, une sus componentes en función de ese interés propio. Vamos a suponer que tenemos una cuerda de perlas, bien, pues esta lógica estaría tratando de atar lo que veo a mi alrededor, de unir las cosas de la mejor forma que encuentro para mi propio beneficio. Incluso cuando utilizamos la generosidad, para el beneficio de los demás, ésta nos hace sentir bien. Somos generosos para sentirnos mejores personas, lo cual nos produce un beneficio personal, individual. Toda la vida, de esta forma, se basa en alimentar ese beneficio personal, ya sea a través de buscar el propio bien directamente, o buscarlo indirectamente, haciendo sentirse bien a los demás.

Sin embargo, cuando vemos que esta cuerda de perlas, aunque parezca que brilla, no es otra cosa que una cuerda, y no hace más que atar todo lo que me rodea, puedo soltarla. Entonces se deshace en millones de perlas, que adquieren por sí mismas otra forma. Esta nueva forma que adquieren, que no la está eligiendo el “yo” por su interés personal, es una lógica inclusiva, que no prefiere el bienestar propio por encima del de los demás, ni tampoco busca el beneficio de los demás para sentirse bien. Esta lógica vendría a hacer infinitos collares de perlas que embellecen a todo aquel al que tocan, sin preferencia y sin exclusión.

miércoles, 14 de enero de 2015

PRÓXIMO ENCUENTRO ON LINE

ENCUENTRO UNKIDO ON LINE:
Encuentro para trabajar las comprensiones y dudas del proceso de Transformación.
Fecha: Domingo 25 de Enero de 2015.
Horario: De 18h-22h española.
Precio: 20€ (http://www.unkido.com/apps/webstore/products/show/5526660)
Inscripciones: contactounkido@gmail.com

lunes, 5 de enero de 2015

Encuentro Unkido Presencial Enero 2015, en Ávila

Primer Encuentro Unkido Presencial del 2015
El Espejo de las Relaciones: La Relación Convergente
En Ávila, los días 17-18 de Enero.
Sábado: de 10-14h y de 16-18h
Domingo: de 10-15h
Inscripciones en: contactounkido@gmail.com

jueves, 1 de enero de 2015

La Inteligencia del Cuerpo y las Adicciones (Nota de voz)

La Inteligencia del cuerpo

Aquí adjunto una Nota de Voz sobre un tema que he caído esta mañana, paseando por el campo, y que me apetecía compartir.

Me parece importante diferenciar entre las necesidades mentales, las necesidades del programa, que impone al cuerpo, y las necesidades reales del cuerpo, pues éste tiene su propia inteligencia, y a veces nos olvidamos de eso.

Si pensamos que todo lo que le va “bien” o “mal” al cuerpo es parte de una creencia,  podemos caer en el error de creer que nada le perjudica. El error, para mí, está en olvidarse de que el cuerpo tiene su propia lógica, pues está dentro de la dimensión física y, como tal, se mueve con las reglas del juego físico, que están ahí previas, incluso, a nuestra existencia. De modo que, a mi entender, no se trata de cambiar las reglas del juego, sino de observar y conocer las reglas previas, naturales, del juego en el que se mueve el cuerpo, es decir, escuchar su propia inteligencia, sus necesidades.

La mente, con sus programas, tiene una serie de creencias sobre lo que es bueno y es malo para el cuerpo, porque nos lo han enseñado, porque así lo creemos...etc. Son creencias aceptadas de forma social; es importante aquí hacer un “vaciado” de creencias sobre lo que es bueno y malo para el cuerpo, según el programa, es decir, quedarnos a CERO y comenzar de Cero. Pero, aquí viene la segunda parte ¿cómo nos vamos a mover a partir de ese cero con respecto al cuerpo? Bien, escuchando su propia inteligencia, pues en ella están incluidas las reglas de ese juego material del plano físico al que aceptamos someternos como jugadores virtuales de esta realidad. El cuerpo, cada cuerpo, en cada momento, tendrá unas necesidades, y también tendrá actitudes que le dañen. Es preciso escuchar a esa inteligencia, escuchar directamente el cuerpo, pues veremos que la mayor parte de las necesidades que creemos que son del cuerpo, son en realidad del programa mental.


Adicciones
 
Cuando estamos en una adicción, ya sea a la comida, a la bebida, al tabaco... etc., lo que sucede es que estamos imponiendo al cuerpo una necesidad que no tiene, sino que es una necesidad del programa. Por ejemplo, cuando el programa siente aburrimiento, o vacío, quiere llenarlo de alguna manera, e impone esa necesidad de ser llenado, al cuerpo, a través de comer ansiosamente, por ejemplo. ¿La comida es mala? en absoluto, lo que nos está dañando es ese vacío que queremos llenar, esa fuerza que imponemos al cuerpo, y ahí está nuestro campo de trabajo. Igual, a mi parecer, sucede con el resto de adicciones, que si demonizamos al elemento en sí, si tratamos de quitarnos, a través de la voluntad, al elemento, al objeto, pero mantenemos esa ansiedad, esa imposición mental de llenar un vacío, no estaremos más que cambiando una adicción por otra. Quizás dejemos de fumar, pero nos hacemos adictos a meditar para llenar el vacío, o a ver vídeos o películas. A fin de cuentas, es otra adicción.

Sin embargo, tenemos que observar este tema de forma completa, pues eso no quiere decir que los elementos, los objetos de las adicciones, sean “neutros” siempre; por eso añado la importancia de observar y escuchar a la Inteligencia del Cuerpo, porque, por ejemplo, si observamos la adicción, la necesidad, es muy probable que nos demos cuenta de que el cuerpo no pidió jamás la ingesta de tabaco, sino que solo era una necesidad del programa, y entonces, de forma natural, la persona deje de tener esa adicción, pues ese hábito no le beneficia a su cuerpo. Si tengo neumonía, el cuerpo no me va a pedir un cigarrillo, lo va a pedir el programa, pues el cigarrillo dañaría al cuerpo. Esas "reglas del juego físico" no podemos ignorarlas, pues estamos viviendo en el plano físico y funcionan de una forma muy sencilla, muy natural, y están previas a nuestras imposiciones materiales. La Inteligencia del Cuerpo, las tiene en cuenta y, por supuesto, siempre está cuidando de nuestro beneficio, nunca jamás pretenderá dañar al cuerpo, ni a la mente, sino más bien al contrario, estará señalándonos en cada momento "la mejor de las opciones".

Aquí os dejo la Nota de Voz al respecto.

Besotes y feliz 2015!!!

Unkido