miércoles, 28 de enero de 2015

El juez del imperativo moral



El juez del imperativo moral es un personaje interno que se siente “correcto”, “buena persona”, se siente una autoridad moral para juzgar a quien se comporta “mal”. 

Este personaje se maneja entre la carga de la autoexigencia de buscar siempre hacer y decir lo correcto y huir del error; y la necesidad que tiene de buscar “el mal” ahí fuera. Necesita encontrar personas que se comporten de forma contraria a como él/ella entiende que “debería ser el mundo”. Así uno puede sentirse “bueno” y “correcto”, por comparación. 

Este personaje se encontrará situaciones “injustas” allá por donde vaya, pues tiene una “carga” que está proyectando ese tipo de situaciones. Las situaciones entonces "le darán la razón". 

¿Cuál es esa carga? La energía del juicio.

Observa la energía con la que la que juzgas. Siempre es la misma. Cambia la persona, la situación, el gobierno, las grandes empresas, tu cuñado, el ayuntamiento, tu prima...etc., pero la energía siempre es la misma.   Es una energía que sostiene una perspectiva en división. A veces maquillamos el hecho diciéndonos: “no estoy juzgando, solo veo el error...”. Este personaje se suele decir a sí mismo que tiene más posibilidad que los demás para ver la verdad, y se siente en la necesidad moral de condenar esos errores que ve fuera, para “ayudar a los que no lo ven”.

La diferencia entre el VER realmente el error, y JUZGAR el error, es si hay o no hay carga en lo que estamos viendo. Si la hay, simplemente estamos juzgando.

También suele haber unas ganas potentes de hablar de la otra persona, de la situación, de sacar a relucir sus errores. Me hace sentir bien que el otro esté equivocado, y me hace mejor aún encontrarme a alguien que opine igual que yo, y juntarnos a criticar al otro. Ambos nos “desahogamos”. Todo el mundo sabe que “criticar une mucho”, y es por esto, porque simplemente estamos atrayendo cargas de polaridades contrarias para sentir el equilibrio entre ambas, y aliviar la carga negativa que estaba sintiendo antes de tener la oportunidad de criticar.

Pero si nos decimos, por valores morales, “no juzgues, no critiques, que no es bueno”, entonces tendré que reprimirlo, pues esa energía que sale para el juicio, es algo que está en la mente común de toda la humanidad. El juicio “a otro” supone una carga para uno mismo. El inconsciente no diferencia entre “el otro” y “yo”. De modo que el juicio no está en coherencia, pues me perjudico a mí mismo en aquella actividad. Sin embargo, no puedo eliminarlo y tampoco quiero dejarme llevar por él...
Entonces: ¿¿¿qué puedo hacer???

Observo. Observo la energía con la que juzgo, de forma completamente neutral, sin querer cambiar un ápice de lo que veo. Permito todo lo que veo. Observo sin entregar mi credibilidad, sin entregar mi identidad. Mi credibilidad es lo que le da vida a esa energía. Si aún así, tampoco puedes quitarle tu credibilidad, observa la energía durante un rato, verás que la identidad está en el punto que más nervioso se pone. Entonces sigue observando, no te vayas de ahí. Verás que la identificación se quema en el fuego de la observación.

Permito que esa energía se agote por sí misma, pues aquella es la fuente de las proyecciones, y por mucho que cambie de personas con las que me relaciono, si esa energía sigue activa, las próximas personas que conozca me darán motivos para seguir juzgando, pues no son ellas, sino que es la fuente de la carga el origen de las experiencias con las que me encuentro. En el momento en el que entrego mi credibilidad a la posibilidad de juzgar con la energía de la carga, entonces, tarde o temprano la vida me pondrá delante una situación para poder utilizar esa energía y juzgar. Entonces me diré: “tenía razón, esta persona es así o asá, sabía que algún día me iba a traicionar”. Sí, siento comunicarte no eres adivino/a, que no tienes una “gran intuición para las personas”, sencillamente tienes una creencia y un combustible que la anima y la proyecta.

La próxima vez que te veas a ti mismo juzgando, puedes preguntarte si hay carga en ello, y si es así, observarla.

Cuando veas la película, acuérdate de mirar al proyector.

Olvida a la persona y observa la fuente de la que nace esa carga. Crees que es una persona concreta la que te “crea” esa sensación; pero la energía está previa, está antes de que aparezca esa persona. Observa la energía con la que la miras y no des credibilidad a las palabras que nacen de ahí. Solo observa. Permite que salga, sin controlarlo. Elijo no moverme impulsado por la carga, por la energía en distorsión. Esa es mi única elección.

Mientras esté activo en uno esta energía divisiva, seguiré sintiéndome separado de todo. Curiosamente, a medida que observo esta energía y le quito mi creencia, mi identidad, a medida que se va yendo esa sensación de ver “al otro” desde los ojos del juicio, esa especie de “perdón” que se produce, no es más que un alivio inmediato a uno mismo. Ahí podrás comprobar que el quitarle tu juicio a otra persona, lo que está haciendo es un alivio automático en ti, en tus propias cargas.
Efectivamente, como dijo uno hace mucho tiempo, es esencial amar al otro como a uno mismo; pero lo más importante que vemos ahora, es que no se puede forzar ese amor, no puede ser un mandato, un imperativo moral, sino una consecuencia de observar aquello que no ama, que divide, y quitarle su credibilidad, la energía que le otorgo con mi identidad.


Fragmento del libro "LOS FOTOGRAMAS INVISIBLES"

2 comentarios:

  1. querida laura y jose ..acabo de darme cuenta que mi deseo profundo de ver... me rodea de gente que no puede ver y yo con todas mis razones las juzgo por que no tienen sus observadores y me pone en un lugar de no saber como ayudarlos....y todas las noches me pregunto que es lo que no veo para poder despertar y ahí están todos mostrándome mi pregunta con su respuesta ..cuanto mas pregunto que es lo que no veo mas personas que no ven..... ahí esta mi drama la no confianza en el proceso de la vida y de lo que el ser tiene para mi .. gracias chicos es como darme a mi las gracias... vivir en un cuerpo con programas con emociones es agotador ..que dios no ayude en esto que no podemos entender ni aceptar desde lo humano....besos y abrazos desde argentina

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  2. Dar paso al observador, a nuestro ser esencial, y apartar al ego, a la identidad construida, nuestras proyecciones... ¿es el camino al cese de los juicios y hostilidades que estos desencadenan contra nosotros mismos/los demás en una falsa división que nos aisla?
    ¿es la convergencia el camino de la paz interior/exterior ?

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Unkido