sábado, 14 de marzo de 2015

Negación por justificación

Fragmentos del libro "Los Fotogramas Invisibles: La Observación y la Economía en Convergencia 2")

La negación por justificación es un hecho que la mente realiza con mucha frecuencia, y también es una gran fuente de autoengaño; pero, darse cuenta de ello, es al mismo tiempo una inmensa fuente de libertad.

Pongamos un ejemplo: “No es que esté comparando, pero la persona X es mucho mejor persona que Y”. Comienzo mi frase negando lo que estoy haciendo, para justificarlo. Estoy comparando, pero me digo que no, porque no quiero asumirlo.

Es curioso, pero algo tan simple y tan obvio, cuando lo vivimos en carne propia nos produce un velo que no nos permite ver con claridad cuestiones que, de ser vistas, serían profundamente liberadoras.

Por ejemplo, en el caso que hemos puesto aquí, si yo simplemente me doy cuenta de que estoy comparando, pues veo que siento una carga mientras hago mi apreciación, entonces, el simple hecho de darse cuenta de ello ya va aligerando la carga, que es el combustible para mi comparación en distorsión. Digo en distorsión y con carga, porque uno puede comparar sin carga, o con ella. Yo puedo entender que Angelina Jolie está más delgada que yo (snif...), eso es un hecho; pero si siento una carga por ello y empiezo a ponerme a dieta para competir con la actriz, entonces estoy en distorsión.

Si VER la carga no me produce un alivio inmediato, entonces es que, probablemente, estoy añadiendo un juicio, es decir, me estoy juzgando a mí mismo por comparar. Esto es muy común y por eso las personas se dicen “yo observo, pero sigo en la misma”. Bueno, es probable que la observación pueda no ser todo lo honesta que requiere, porque me juzgo cuando detecto mis supuestos “errores”. Si sucede esto, también ahí se puede observar sencillamente la carga con la que me juzgo, detecto y nada más.

Así que, una herramienta muy sencilla y muy asertiva, que puede ser maravillosamente aliviadora, es prestar atención a lo que estoy negando en mis conversaciones, y si eso que niego tiene carga, siendo honesto conmigo mismo para verla. Si la tiene, no tengo más que reconocerla, observarla.

A veces, incluso, negamos tres veces aquello que, en el fondo, esconde un sí. Esta duda razonable de las ideas preconcebidas de uno, es muy necesaria para descristalizar.

Donde niego “con carga”, estoy poniendo un fuerte alrededor de la verdad, con intención de resguardar la observación de la misma. Y es ese muro que construimos alrededor, el que genera la proyección de mi experiencia exenta de libertad. Sin embargo, el muro no necesita ser derribado, sino simplemente descubierto. Entonces veremos cómo las piedras que lo construían se desmembran completamente para después tomar su propia forma, inclusiva con la vida de uno y, paradójicamente, herramienta de manifestación de la verdad que antes ocultó.

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