miércoles, 20 de abril de 2016

AMAR

AMAR= 1+ 13 + 1 + 19 = 34

No se puede AMAR mientras la identidad dirige la obra de teatro.

Nos sentiremos NECESITADOS del otro, de quien tengo al lado, nos sentiremos APEGADOS al otro, porque nos sentimos protegidos, sentimos su atención, su preocupación, su cariño... Pero cuando el autoengaño no va más, y dejamos que las reacciones del programa se nos muestren, también veremos que tememos al otro, tenemos miedo de aquellos a quienes queremos, porque necesitamos que no se enfaden con nosotros, que no nos dejen, que no se hagan una imagen de nosotros que no nos gusta que tengan...etc.

No podemos obligarnos a AMAR, pero la identidad lleva ruedas y ruedas vitales intentando hacerlo.

Anhelamos sentir el AMOR puro, y para ello tratamos de meter el aire de nuestros instintos en una botella de champán, a presión. Elegimos la “mejor” de nuestras máscaras, y nos la ponemos, durante un tiempo, para agradar y ser amados, ocultando que también te detesto, pero no quiero detestarte, porque también te necesito. Todo sucede a la vez.

Ese descarriado 4, creador de máscaras, durante un tiempo cree que ofreciendo su ayuda, su cariño, su preocupación a aquellos que quiere y a la vez detesta y teme, se terminará por ir esa sensación. Los mira, y no puede creer lo que ve, cada vez en pantalla más grande. Pero no quiere verse, porque teme que si reconoce sus temores y sus rechazos sobre aquellos a los que también necesita, sea descubierto y entonces, lo abandonen a esa sensación de la que tanto tanto tanto tiempo huyó: el VACÍO. Así que, prefiere seguir gritando “mírame” “quiéreme”, “haré lo que sea preciso para ello”, "negaré lo que verdaderamente siento hasta la muerte".

La mente (3) cree que puede elegir entre los sentimientos, dejar a un lado los que no me gustan y poner en primera fila los que me gustan. Pero aquella elección, generada a través del esfuerzo, tarde o temprano se queda sin combustible, y es entonces cuando me encuentro con lo que durante tanto tiempo traté de descartar.

Cuando el 3 no elige entre “te detesto”, “te necesito”, “te odio”, o “te quiero”, entonces, sin elección, en la total observación, aceptación y sentir de aquellas máscaras, debajo de todo eso, uno puede empezar a ver lo que es AMAR.

AMADO 4, amado creador de mundos y máscaras, sabemos de tu sentir, de tu profundo resentimiento con el ser humano, sabemos que odias, que te comparas, que a veces te sientes superior y otras inferior, sabemos de tu envidia, de tus esfuerzos, de tus deseos por ser cada vez algo más perfecto a lo que admirar. Y sabiendo todo esto, querido, amado 4, solo puedo ofrecerte la más profunda de mis comprensiones. Sé por qué lo hiciste, por qué lo haces, y la comprensión libera las culpas, y las tensiones, y los miedos, y todo aquello que crees que te ata. Porque VER (47) nos muestra la VER - DAD (14-1-14), nos muestra el diseño completo, y ¿quién en su sano juicio puede culpar por crímenes de guerra al director de “Apocalypse Now”? Solo podemos admirarnos del diseño y descartar la película porque no necesitamos verla una vez más.

Amado 4, no temas sentir el desprecio por aquellos a los que crees amar, porque sin esa sensación, no hay nada completo, y si no estás completo nunca sentirás plenamente el AMOR puro que tanto anhelas.

Querido y amado 4, como te he visto, en un atisbo, sin juzgarte, como me he permitido despreciarte y necesitarte al mismo tiempo, ahora sé que verdaderamente te puedo AMAR (34). Sigamos mutando juntos.

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