viernes, 18 de enero de 2013

Oración e Imaginación

La oración es un medio para comunicarse con la divinidad. ¿Por qué tiene que ser esto aburrido? ¿Por qué la repetición? ¿Se trata acaso de adormecer la mente gobernada por el ego, o de la forma con la que misma Virgen nos dice que debemos orar? No digo que esto no sea real. De hecho es un medio. La pregunta es: ¿es tu realidad? Como está el medio de la repetición, la oración puede tener otras variantes. Si la oración llega a la divinidad, no tiene por qué ser dogmática en ninguno de sus aspectos. Para el que quiera un dogma y este le viene bien, estará bien las pautas; para quien no quiere o no resuena con esa forma de pensamiento, también puede llegar a los mismos lugares, quizás, con mucha más libertad que los que no se siguen a sí mismos.

Podríamos orar con imágenes, con sonidos, más allá de las palabras, con la imaginación. Lo único que es necesario es la simple consciencia de la conexión establecida. Esto es lo fundamental, más allá de que sea la oración repetitiva, o esta oración creativa que estoy proponiendo. Orar..., si la conexión es sentida, si sabes que estás en contacto, se podría incluso orar en silencio, disfrutando de esa compañía. Orar caminando, jugando, escribiendo... 

Orar es también permitir que la divinidad entre en tus emociones, pensamientos, sensaciones,... La divinidad no lo hace si no se lo pedimos, porque confía en nuestro libre albedrío. Sólo nosotros podemos abrirle la puerta.   

...y ese contacto es sencillo, no les des vuelta a la cabeza.

Yo te propongo orar libremente, hasta sentir el aliento divino. 

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