martes, 5 de marzo de 2013

Comentario sobre Biodescodificación

El pasado no se puede cambiar, lo que si podemos cambiar es cómo lo hemos interpretado desde el sentir integral. Esto es una realidad que vemos a diario en Biodescodificación. No podemos cambiar lo que vivimos, pero podemos transformar las impresiones que tuvimos, cambiando sobre todo el sentir, la sensación.

En una biodescodificación se te pide que hables en presente, aunque te estés refiriendo al pasado. Por ejemplo, tengo 12 años, voy en bus al casamiento de mi abuela (sic), la policía militar para el bus y pide documentos, y no los tengo. Cuando digo que tengo 12 años, parece que estoy mintiendo porque aparento más. Para colmo, me preguntan donde voy y tengo que decirles "al casamiento de mi abuela", lo que provoca la risa general y quedo en ridículo. A la vez, eso rompe la tensión, no me van a bajar. Recordemos que en esta época Argentina estaba bajo la dictadura militar. Me siento aliviado, pero lo que más me importa es lo tonto que quedo con la compañera de asiento, una chica de unos 18 años, o más, con la cual vengo llevando un diálogo más que interesante. Entonces, cuando ahora veo un policía militar tiendo a sentirme avergonzado y tal vez por ello, no respondo bien a la autoridad. Estoy citando o imaginando supuestos, no haciendo una biodescodificación, aunque el hecho es real.

Mientras estoy contando esto, mi cuerpo es como un radar, y me está diciendo todo el tiempo donde me pesa esta impresión. Mi inconsciente también está en actividad y si presto atención, puedo ver recuerdos afines, relaciones, imágenes del imaginario que tratan de representar mi sentir. Voy respondiendo preguntas y buscando llegar al meollo del asunto. Cuando estoy frente al espejo y puedo verme en aquella situación, también ya puedo aquella sensación en mi cuerpo, hablamos de que hemos llegado al resentir. Y una vez que  puedo reconocer la impresión, ya puedo soltarla, cambiarla, transformar esas sensaciones. Por ejemplo, puedo evocar otros recuerdos, donde me haya sentido confiado, etc. etc. y ver aquella escena con ese sentimiento. Hay una basta cantidad de recursos para cambiar las impresiones del inconsciente y todos los días nos sorprenden en la consulta.

Cambiada la impresión, puedo darme cuenta de lo que está por debajo de la impresión general. Mi valentía, un cierto histrionismo, mi convencimiento que no me iban a mover del bus, etc., y sin olvidar el siguiente descaro de seguir en mi diálogo con la chica de 18. Es decir, por ejemplo, descubro que no hay timidez, al menos, en esto del cortejo. Eso me afianza y puedo traer eso y el resto de sensaciones positivas hasta el presente, proyectar esa confianza en mi futuro, etc.



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