martes, 2 de julio de 2013

Consultorio Alternativo: ¿Qué pasa cuando no puedo perdonar?

Hoy inauguramos esta sección donde contestamos preguntas. Como es imposible responder a tod@s, vamos a seleccionar las preguntas por temas, procurando identificar los más importantes. En el mismo sentido, vemos que son preguntas y situaciones que todos podemos sentir y por eso, están sugeridas para todos. No esperamos tener la verdad, sino simplemente compartir un posible camino... 

Y también esperamos que sea otra puerta de contacto para que conozcas UNKIDO, donde eres siempre bienvenido. Te recordamos que puedes contactar con nosotros también vía online, por skype, correo electrónico, etc. 

Muchas gracias.
Laura y José



¿Qué pasa cuando no puedo perdonar?

Lo primero, planteemos el perdón como un ideal a alcanzar. Incluso, se puede ir más allá del perdón, cuando uno puede ver que, en realidad, no hay nada que perdonar, porque no hay culpa desde la plenitud de la energía vital. Esa plenitud es lo que normalmente llamamos sagrado; Dios, o el Universo, o la consciencia íntima, (como cada una lo entienda). Esa inteligencia nos ve siempre inocentes. Lo que juzga y culpa es el Ego, nuestra consciencia ordinaria. Por eso, más allá del perdón, está la "expiación", que podemos entenderla como volver a sentir esa inocencia esencial, como sugiere el libro Un Curso de Milagros.

No obstante, sigamos con el tema del perdón. Hay un perdón aparente y un perdón verdadero. El perdón aparente viene a través de la imposición de alguna regla moral, por ejemplo. La cabeza cree o se mentaliza que ha superado la culpa, sin embargo, la consciencia biológica me hace sentir el dolor de la culpa, a través del dolor, la tensión, la enfermedad. Entonces, se hace necesario que el primer paso sea salir de la apariencia, que el intelecto pueda admitir lo que la biología siente. Es decir, si realmente estoy culpando o sintiendo culpa por algo, no sirve de mucho que entierre esa culpa tras una apariencia de perdón, o el esfuerzo intelectual o del ego por perdonar. No vale de nada ese esfuerzo, puesto que me estoy tragando la bronca, el miedo, la lástima, lo que sea.

Al contrario de lo que solemos creer, si la escondemos la culpa echará raíces y se hará más fuerte. El síntoma nos avisará de esta carga, nos hará sentir dolor, tensión, o enfermedad. Podemos seguir tapándola eternamente, la culpa estará allí hasta que no la veamos frente a frente, y comprendamos que es ilusoria. Antes que esa apariencia, es preferible expresar la culpa, sabiendo que en el fondo no es real, aunque asumiendo, momentáneamente, que la estamos sintiendo.

Es muy posible, de hecho, que necesitemos aprender algo antes de poder perdonar, por ejemplo, defender nuestro territorio, nuestro tiempo, nuestro bienes materiales o no materiales, etc. Detras de esa falta o carencia, se encuentra una mala valoración de mi ser.

Si uno se quiere saltar ese aprendizaje, el perdón parece imposible. Entonces, el primer paso para poder perdonar suele ser el poder señalar a otro, poder enojarse, o bien, reconocer o asumir que nos sentimos culpables. Si expresamos esto, mejor con inteligencia siempre, lo estamos liberando. Si no, el enojo crea nido en nuestro ser.

Esto es un primer paso, una posibilidad, y según lo estamos viendo, lo mejor es que no trates de dar otro paso antes, y asumas las cosas como son. Si culpas o te sientes culpable, admítelo, si no, no podrás transformar ni mover esa culpa, y el perdón parecerá siempre lejano.



Hay varios pasos para llegar a la puerta del perdón, y esa puerta da a la llamada expiación,..., pero aprendamos a ir paso a paso.

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