viernes, 17 de octubre de 2014

Observador

Cuando vienen a hacer una sesión, o tengo que dar una clase, tengo que llamar de alguna forma a la otra persona, y tengo que definir lo que hago. Y encontrar una perspectiva, desde donde definirme yo, el lugar donde estoy parado. 

Ha sido un tema complicado, sobre todo, porque improvisaba profesiones. Ha ido cambiando y evolucionando con el tiempo, pero nunca había llegado a una palabra que me hiciera sentir pleno, ni que pudiera abarcar todo lo que hacía. Entonces, tenia "alumnos", "pacientes", "receptores", y así, yo me definía, como profesor, terapeuta, acompañante, y muchas otras denominaciones semejantes, muchas veces insólitas. Basta decir que tengo una faceta de terapeuta-comediante. Por fin, ayer encontré una idea y una palabra que puede abarcar todo y que me hizo sentir completo. Ahora voy a intentar explicar el por qué de este cambio, y la intención y el sentido que descubrí.  

Partamos de una visión que estoy teniendo, donde el otro es otro yo, formando un nos-otros total, abrazando personas en el tiempo y el espacio. Entonces, adentro y fuera, queda como una simple sensación de separación física, una ilusión. 

Por otro lado, podemos actuar desde distintos observadores de conciencia. Esto es elegir la lógica desde donde asumimos una perspectiva, que generará un rumbo. 

Ahora unamos las dos ideas. Si el otro es solo otro yo, entonces, tenemos observadores internos y observadores externos, formando un yo total. Pues bien, entonces, me llegó la certeza que más que estar trabajando con alguien, entonces, estoy trabajando con un observador externo, que forma parte de mí. 

Consiguientemente, ahora me defino como un observador más, al que le fascina especializarse en el tema de la consciencia, y que siente grandes ganas de compartir lo que está aprendiendo con todos. Concluyendo, el que visita la sesión, es simplemente un observador externo de mi propia consciencia, y yo un observador que le gusta, sencillamente, observar la vida.

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