miércoles, 8 de octubre de 2014

Sintiendo la imperfección



Uno de los mayores impedimentos con los que nos encontramos las personas que hemos bebido mucha “literatura espiritual”, es que nos creamos una imagen de lo que es “actuar con el corazón”, o actuar despierto, o iluminado...etc. Tú crees que sabes, porque lo has leído, o los has visto, cómo es una persona así, y después de la lectura o de la visión te encuentras con tu “yo”, con tus enfados, con tus tristezas, con tus manías...etc. Y constantemente estás tratando de parecerte un poquito más a la imagen de "perfección" que tienes en tu mente. 
Te autoexiges y exiges a los demás que también sean así, porque ése es el camino de la perfección. Entonces entras en una agotadora rueda de la que solo se puede salir: ACEPTANDO. Ninguno de los iluminados que has leído era “perfectos”, tú tampoco. Todo ellos se enfadaban, lloraban, sintieron celos y dolor. Tú también.
Nos hacemos una idea de que "cuando nos iluminemos no nos vamos a equivocar nunca, todo va a ser perfecto", y fabricamos esta imágen sin darnos cuenta de que esa misma idea está basada en un error: nada de lo que se da en este mundo material es perfecto. En todo caso, el esfuerzo por llegar a serlo es solamente una fuente de sufrimiento. El esfuerzo por "conseguir" un estado de conciencia en el que no se cometan errores, no es más que un nuevo error.

Probablemente ves en tu interior un nudo de ira no aceptada porque no encaja con tu imagen de perfección y no te das cuenta de que es precisamente en esa ira que no quieres sentir, donde está la llave hacia una nueva comprensión. No quieres mirar, porque si miras con la mente, sabes que ésta aumentará el enfado. Entonces simplemente SIENTE esa ira, acéptala, oxigénala, déjala Ser... llevas tanto tiempo rechazándola... No la pienses tanto, solo siente...

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