martes, 21 de junio de 2016

El Sacrificio

Desde el Sacrificio...
Siempre hablo para mí...
Te doy consejos para mí, te doy claves para mí, te digo cómo tienes-tengo que actuar...
porque hablo para mí...
Te rescato desde mi ahogo,
enlazado al sacrificio...
“Si te sacrificas, si te esfuerzas, si eres bueno, te será recompensado”, dijo Yahvhé,
Y lo dijo porque el hombre que recibía esa enseñanza “no veía”,
pero ahora ya vé...
Y se da cuenta de que el sacrificio, esa seña de hacer algo por el otro, de sufrir yo para que el otro esté feliz, fue un recurso evolutivo cuando el hombre “no veía”,
pero ahora ya vé...
Ahora, el recurso evolutivo empieza a ser visto como lo que fue.
El Sacrificio está en lo profundo de nuestra memoria,
vivo en nuestras células,
esperando una recompensa por el esfuerzo,
un resultado de "algo bueno" que compense mi dolor.
“Yo que hice todo lo que me dijiste, oh Yahvhé!, ¿por qué me das este resultado tan amargo a mis esfuerzos?, “Yo que hago todo por los demás, ¿por qué me das esta vida en recompensa?”
Así vamos viendo, poco a poco, nuestra propia trampa,
y vamos viendo que todo lo que hice por los demás,
en realidad, siempre, siempre, y en todo lugar...
lo hacía por mí...
lo hice por mí...
lo hago por mí...
El viejo dolido y encorvado que ya vé la trampa del sacrificio, se saca las piedras que portó sobre su espalda.
Camina ligero, pequeño hombre común, observa que las mochilas del sacrificio te las pusiste tú mismo, y ya no son necesarias.

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