lunes, 29 de julio de 2013

El Ideal de la Abundancia

Nuestro receptor interior recibe las vibraciones del cosmos/orden, en forma distorsionada. A pesar de ello, la luz y la abundancia llegan hasta nosotros. Lógicamente, si nuestro pensamiento se alineara con aquel orden armónico, podríamos comprender y disfrutar más de la vida, por decirlo en forma simple.

El cosmos es infinito e infinitamente abundante, no necesita administrar su naturaleza, para que a algunos pocos les toque mucho y a otros muchos, les toque poco. Esta realidad es parte del receptor distorsionado. Una idea de nuestro ego.

Cuando nos damos cuenta intentamos entrar en armonía con el pensamiento cósmico. Con una pequeña apertura, la realidad cósmica empieza a precipitarse hacia nosotros, a pesar de toda la distorsión que aún existe en nuestra mente. Pero por esas creencias "no cósmicas", percibimos aquella bendición en forma gradual, y un tiempo después en forma concreta.

En realidad, este es un proceso muy simple y muy fácil, pero muchas veces, no "nos" tenemos paciencia, y nos volvemos a encerrar en creencias que no están dentro del orden cósmico, antes que la armonía cósmica se precipite en nuestra realidad. Y para entrar en armonía con ese orden, es sencillo, piensa siempre buscando el ideal de la abundancia.  

sábado, 27 de julio de 2013

El Agua que Sentimos

Cuando era adolescente, un amigo y yo nos sentamos un día frente a la legislatura, ya de noche, esto era en la zona céntrica, sin embargo, un espacio que no estaba bien iluminado. Quizás, parecía algo sospechoso en aquel momento de dictadura militar, la cuestión es que cuando mi amigo vio que dos policías cruzaban la esquina, como jugando, salió corriendo despavorido, entre carcajadas. Los policías corrieron hacía mí, y yo tuve que responder por qué había corrido el otro, sin que yo tuviera la menor idea, y luego ayudar a buscar al fugitivo papanatas de mi amigo. Lo encontramos, y curiosamente, las versiones coincidían, aunque no era la verdad. ¿Por qué corriste?, le preguntó un policía, y él dijo lo mismo que había dicho yo, aunque no sea muy relevante para lo que quiero señalar, lo señalo por interesante, él dijo: porque no tenía documentos y era raro estar ahí, pero estábamos cansados y veníamos caminando de determinado lugar. Lugar al que no habíamos ido. Como las versiones coincidían, nos dejaron tranquilos, aconsejándonos que nos fuéramos a casa.

La cuestión es que mi amigo corrió porque se sentía culpable. Culpable de ser joven, de sentarse en un lugar inapropiado, de las cosas que no podía mostrarle al mundo, etc., entonces, no tuvo mejor idea que actuar como un perfecto culpable y salir corriendo, como escondiendo algo. Yo no me dí a la fuga, y esa vez logré arreglar el entuerto, aunque reconozco la actitud de mi amigo, en mí, y en mucha gente. Solemos actuar como culpables, y no nos damos cuenta, o si nos damos cuenta, no podemos dejar de actuar como culpables. Veamos una posible explicación de por qué sucede esto.


La culpa es un sentimiento. Así como hemos asociado el pensamiento con el aire, los sentimientos y emociones, las podemos asociar con el agua. También dijimos en una anterior nota, que el aire y el agua comparten su naturaleza. Ambos tienen oxígeno, ambos cumplen funciones similares. Se puede seguir especulando, hablando positivamente, con esas características compartidas, lo dejaremos para otro momento, ahora nos centremos en cosas más esenciales.

El aire es pensamiento, el agua tiene en si misma componentes similares. En como si fuera un pensamiento, que se ha vuelto más denso, más complicado. Un pensamiento que ya no está en la superficie, o hábitat natural al ser humano. De hecho, compartimos el sentir con otros animales y seres vivos, no así nuestro desarrollo mental.

El sentimiento es un pensamiento que se ha vuelto sentir, y como estamos tan enfocados en el elemento aire, en nuestra mente e intelecto, nos cuesta distinguir y aceptar aquel proceso.

Hoy hemos ido hacia un tema un tanto puntual, sin embargo, esta información nos puede servir para empezar a bucear en el tema de los sentimientos. Y como dijimos, cuestiones como la culpa, están en lo profundo del mar de nuestro sentir. Si nos atrevemos a bucear en ese océano interior, podríamos dejar de actuar como culpables.

viernes, 26 de julio de 2013

El Aire que Pensamos

Es conocida la analogía que asocia el aire con los pensamientos, el agua con las emociones, el fuego con la inspiración, y la tierra con los asuntos concretos. La observamos en el lenguaje "secreto" del Tarot, por ejemplo. Hoy vamos a hablar del aire, o la mente.

Sería preferible seleccionar los pensamientos antes que forzar la mente hacia un falso silencio.

Parte del Aire 
El pensamiento es aire, dijimos: al igual que el aire los pensamientos no se ven pero llevan fuerza de un lugar a otro, viaja, arrastra, y da oxígeno para vivir, entre otras cosas. El aire genera vientos, hay pensamientos que son como la brisa de una mañana de primavera, y otros que son huracanes arrebatadores. Uno puede dejarse llevar por un pensamiento y aparecer en las tierras del pánico, de la abundancia, las de la rutina, o las de los sueños. 

Piensa tu mente como una antena, captando todo lo que está siendo emitido, esas frecuencias que están "en el aire". No creo que sea inteligente apagar el receptor, para no escuchar pensamientos, eso es como restar funciones a la mente. Forzar a la mente a no percibir ciertos pensamientos, no sólo puede ser un imposible, una apariencia, sino también que resulta del todo impráctico. En esto fracasan los sistemas morales, por ejemplo. Por qué restarle capacidades a la mente, cuando se puede aprender a ser más sutil con lo que uno recibe. Por ejemplo, eligiendo qué tipo de frecuencias captadas queremos que nos alimente. Allí está el trabajo de la consciencia: seleccionar qué tipo de pensamientos queremos tener. Por este tipo de aprendizajes y sutilezas, considero un absurdo el intento de apagar el receptor. 

Ahora bien, supongamos que ya podemos seleccionar qué pensamientos tener y cuáles no. Y que, en determinado momento, no nos detenemos en ningún pensamiento, en ninguna estación o frecuencia vibratoria. Entonces, podríamos percibir el silencio, captar esa emisión. Es decir, aunque el objetivo sea el mismo, percibir el silencio, no es igual llegar al "silencio" apagando el receptor, que percibir el silencio por un trabajo de la consciencia. Una cosa es percibir un falso silencio, por una incapacidad impuesta a la mente, y otra percibir el silencio vivo, el del ser.

jueves, 25 de julio de 2013

El noble y engañoso arte de "no juzgar"


Fotografía de Chema Madof


Muchas personas hoy en día intentan practicar el noble hábito de “no juzgar” a los demás. Sin embargo, nuestra mente tiene un mecanismo que hábilmente ha ido especializando y que salta como un resorte cuando detecta algo "reprochable" en otra persona. De modo que esa especie de idílico paraíso en el que no juzgamos, se convierte simplemente en un ideal, y no en una realidad, dejando los juicios agazapados en el fondo de un poso bastante oscuro. 

Ciertamente, juzgar a los demás es una de las cosas más dañinas que podemos hacer, en primer lugar, hacia nosotros mismos, y en segundo lugar, hacia el objeto de nuestro juicio. La crítica, el creernos que tenemos el conocimiento suficiente de otra persona como para decidir si lo que hace “está bien o está mal”, nos hace fijarnos en una sola parte de una persona que, en sí misma, es un mundo. Lo que yo veo de una persona, es mi interpretación. Seguramente, si nos empeñamos en juzgar a alguien, en decidir sobre él o ella lo que nosotros opinamos, encontraremos muchas personas que nos den la razón. Una frase muy común que nos puede resultar indicativa de que estamos juzgando es: “es que no solo lo pienso yo, también lo piensa Fulanito, Menganita, Turcundito... etc”. 

Si queremos juzgar, si queremos ser las víctimas del mal hacer de otra persona, encontraremos cientos de razones que nos darán la razón. Y si nuestro interés es tener la razón, podremos continuar con esta actitud y enredarnos en ella. Sin embargo, si algo dentro de nosotros se duele cuando criticamos, cuando mantenemos estas actitudes ponzoñosas, y quiere cambiar, entonces tenemos que olvidarnos de tener la razón, de salir vencedores, y cambiar nuestra forma de pensar

En mi opinión y por mi experiencia, que es de lo único que puedo hablar, nunca he podido “no juzgar” simplemente por tener voluntad de no hacerlo. Los juicios, muy a mi pesar, aparecían constantemente, y con más intensidad quizás, cuanto más intentaba frenarlos. Sin embargo, cuando empecé simplemente a “observar” el juicio, a no darle importancia, a sentirlo casi con una densidad, fue cuando pude comenzar a desecharlo. Al principio puede parecer que no sabemos qué estamos haciendo, pues es un trabajo que no realiza la mente, y por eso nos confunde; es nuestro Ser quien hace la limpieza de los juicios, si dejamos a nuestro pensamiento tranquilo, si no le damos tanta importancia y generamos un poco de espacio. La potencia del Ser, sumamente amorosa, limpia la ponzoña de la crítica que, insisto, sale inevitablemente de nosotros, pues además (y podríamos ir más allá) nos está mostrando algo. 

Simplemente quería compartir esta experiencia, pues últimamente acuden muchas personas a nosotros con el dolor de sentirse “malas personas” por juzgar, y queríamos echar una rienda a ese tipo de pensamientos que solo nos mantienen en el dolor. Todos juzgamos; lo importante, creo yo, es la importancia que le demos a ese juicio. Quien deja de juzgar por voluntad, acaba juzgando a los que juzgan, y ese peligroso terreno es solo un engaño más de la mente que se cree más espiritual que otras personas

Sentirse cada día más aliviado de la densidad de los juicios y la crítica, es una de las experiencias más bellas que nos puede dar la vida pero, insisto, parece que el Ser Interior es el único que puede hacer este trabajo de limpieza, pues el pensamiento mismo, el que pone la voluntad de querer acabar con el juicio, es su máximo generador. 

jueves, 18 de julio de 2013

Diccionario de BioNeuroEmoción: VÉRTEBRAS CERVICALES

El diccionario de Bioneuroemoción de Enric Corbera ofrece una guía para tratar síntomas. En ningún caso nos debemos quedar con la teoría, que pretende ayudarnos a encontrar el conflicto que hemos vivido. Sin ello, sólo tenemos un abanico de alternativas posibles, pero nulas en el sentido terapéutico. No sirve, repito, no sirve quedarse con entender esto, sino con comprender la vivencia que ha generado el conflicto. Vale recordar, que eso que sentimos es muy subjetivo y particular, un diccionario nos puede acercar a la realidad, facilitar aquella comprensión que buscamos. 

Entonces, insisto, lo siguiente es sólo un mapa para empezar a tratar la bioNeuroEmoción que causa el síntoma. En este caso, las cervicales.


VÉRTEBRAS CERVICALES 
3ª Etapa (Movimiento/valoración). 

Conflicto: La comunicación. Desvalorización intelectual (injusticia, falta de libertad, falta de paz...). Impotencia ante un sentimiento de esclavitud, ante una situación, y tener que doblar la cabeza. 

C1: Lengua, cerebro. Relacionada con el cuero cabelludo y depresión. Comunicación espiritual o sutil a nivel de sentidos, de alma a alma, los que perciben cosas, pero no se atreven a hablar. 

C2: Ojos, senos. Comunicación espiritual o sutil a nivel de sentidos, de alma a alma, los que perciben cosas, pero no se atreven a hablar. La sexualidad espiritual (relacionada también con la cintura pélvica. 

C3: Mejilla, cara, oído exterior y desvalorización, contacto y estética, acné, granos, eccemas. Comunicación verbal. la comunicación por esencia . Relacionada con la laringe. 

C4: Nariz, boca y búsqueda del justo compromiso. Comunicación verbal en lo concreto, la vida cotidiana, el concepto real y concreto de las cosas. Las palabras dadas en los acontecimientos del día a día. Es un problema de comunicación en el trabajo. 

C5: Faringe, cuerdas vocales y conflicto de injusticia + desplazamientos. 

C6:Amígdalas, cuello y conflicto de injusticia: Sueño del hijo inaccesible + desvalorización. 

C7: Tiroides, codo, hombros y conflicto de injusticia o de sumisión que se arrastra inconscientemente, doblegarse bajo el yugo. Dolor en la parte superior de la espalda es un sentimiento de falta de apoyo emocional. Sensación de no ser amado.

miércoles, 17 de julio de 2013

Problemas Cervicales

Nuestra columna es el eje de nuestra estabilidad psicológica. Cuando tienes dolores de columna, tu estructura emocional muestra conflictos. Hay cosas que podemos intuir a simple vista, por ejemplo, la persona que va con la cabeza gacha, con problemas de cervicales, puede tener un conflicto con la obediencia. Le han hecho callar, agachar la cabeza.

Las cervicales, por lo general, hablan de conflictos en la comunicación, y hay que considerar desde las acciones más simples, hasta las proyecciones más sutiles. 

Estamos comprobando que es uno de los problemas más comunes que las personas vienen a tratar. De todas formas, que sea un problema muy habitual, no tiene por qué frenar la puesta en marcha del proceso de restauración psicológica, emotiva y corporal de las cervicales. Voy a dejar algunas preguntas que las que podemos empezar a indagar: ¿Ante quienes callo o he callado? ¿Cómo es mi comunicación con mis semejantes, con el medio, con la respiración, con lo trascendental?


La columna es como un templo, y por supuesto, simbólicamente en lo alto está lo más importante a comunicar, la identidad: una cruz, una estrella, una media luna. Luego también encontraremos otra región sagrada, en lo más profundo del templo, en el sacro... Sin embargo, como  es tan importante el tema de las cervicales, hoy no vamos a ir más allá...



sábado, 6 de julio de 2013

La compasión vs la pena




Nos vienen preguntando algunas personas qué diferencia hay entre sentir compasión y sentir pena por alguien. Desde mi experiencia, entiendo que la compasión es un sentimiento de amor por el otro en el que uno observa el dolor en quien tiene en frente, pero no siente dolor por él, sino amor. Uno le ofrece el mejor de los sentimientos al otro. Sin embargo, cuando sentimos pena, sufrimos con aquel a quien vemos sufrir, y por tanto, nuestro sufrimiento, acompañado de pensamientos de dolor, están enviando a aquella persona una energía más baja, una vibración densa que no le favorece. 

Sentir pena por alguien no hace ningún beneficio a aquel sobre quien la sentimos. Sin embargo, la compasión le está entregando lo mejor de nosotros mismos. La compasión CREE que la persona puede dejar de sufrir, aunque comprende su dolor. Lo ve pasajero y le entrega la mejor de las energías. En mi opinión, la compasión ofrece la mejor ayuda que se le puede dar a otro ser humano, sin ningún tipo de esfuerzo. 

jueves, 4 de julio de 2013

Acidez de estómago



La acidez de estómago es, en mi opinión, uno de los síntomas que más fácilmente uno puede escuchar y comprender. Suele ir bastante unido con el enfado, sobre todo cuando se produce con alguien cercano y querido. El mismo cuerpo nos está diciendo que se trata de algo “ácido”, algo que nos hace cambiar de gesto y que convierte nuestro rostro en una imagen de desagrado. 

La acidez nos está mostrando que nos hemos enganchado en los pensamientos erróneos, que estamos pensando demasiado sobre un tema que nos enoja. El primer paso es tomar conciencia de que uno siente enfado hacia alguien, pues a veces tratamos de ocultárnoslo. Suele ser en esos casos en los que la acidez hace su acto de presencia. Tomar conciencia y, si es posible, no dejarse llevar por el pensamiento más agresivo, teniendo paciencia para dejar que pase la oscuridad, suele ser una excelente táctica para seguir progresando y avanzando en el entendimiento de los mensajes del cuerpo. 


martes, 2 de julio de 2013

Consultorio Alternativo: ¿Qué pasa cuando no puedo perdonar?

Hoy inauguramos esta sección donde contestamos preguntas. Como es imposible responder a tod@s, vamos a seleccionar las preguntas por temas, procurando identificar los más importantes. En el mismo sentido, vemos que son preguntas y situaciones que todos podemos sentir y por eso, están sugeridas para todos. No esperamos tener la verdad, sino simplemente compartir un posible camino... 

Y también esperamos que sea otra puerta de contacto para que conozcas UNKIDO, donde eres siempre bienvenido. Te recordamos que puedes contactar con nosotros también vía online, por skype, correo electrónico, etc. 

Muchas gracias.
Laura y José



¿Qué pasa cuando no puedo perdonar?

Lo primero, planteemos el perdón como un ideal a alcanzar. Incluso, se puede ir más allá del perdón, cuando uno puede ver que, en realidad, no hay nada que perdonar, porque no hay culpa desde la plenitud de la energía vital. Esa plenitud es lo que normalmente llamamos sagrado; Dios, o el Universo, o la consciencia íntima, (como cada una lo entienda). Esa inteligencia nos ve siempre inocentes. Lo que juzga y culpa es el Ego, nuestra consciencia ordinaria. Por eso, más allá del perdón, está la "expiación", que podemos entenderla como volver a sentir esa inocencia esencial, como sugiere el libro Un Curso de Milagros.

No obstante, sigamos con el tema del perdón. Hay un perdón aparente y un perdón verdadero. El perdón aparente viene a través de la imposición de alguna regla moral, por ejemplo. La cabeza cree o se mentaliza que ha superado la culpa, sin embargo, la consciencia biológica me hace sentir el dolor de la culpa, a través del dolor, la tensión, la enfermedad. Entonces, se hace necesario que el primer paso sea salir de la apariencia, que el intelecto pueda admitir lo que la biología siente. Es decir, si realmente estoy culpando o sintiendo culpa por algo, no sirve de mucho que entierre esa culpa tras una apariencia de perdón, o el esfuerzo intelectual o del ego por perdonar. No vale de nada ese esfuerzo, puesto que me estoy tragando la bronca, el miedo, la lástima, lo que sea.

Al contrario de lo que solemos creer, si la escondemos la culpa echará raíces y se hará más fuerte. El síntoma nos avisará de esta carga, nos hará sentir dolor, tensión, o enfermedad. Podemos seguir tapándola eternamente, la culpa estará allí hasta que no la veamos frente a frente, y comprendamos que es ilusoria. Antes que esa apariencia, es preferible expresar la culpa, sabiendo que en el fondo no es real, aunque asumiendo, momentáneamente, que la estamos sintiendo.

Es muy posible, de hecho, que necesitemos aprender algo antes de poder perdonar, por ejemplo, defender nuestro territorio, nuestro tiempo, nuestro bienes materiales o no materiales, etc. Detras de esa falta o carencia, se encuentra una mala valoración de mi ser.

Si uno se quiere saltar ese aprendizaje, el perdón parece imposible. Entonces, el primer paso para poder perdonar suele ser el poder señalar a otro, poder enojarse, o bien, reconocer o asumir que nos sentimos culpables. Si expresamos esto, mejor con inteligencia siempre, lo estamos liberando. Si no, el enojo crea nido en nuestro ser.

Esto es un primer paso, una posibilidad, y según lo estamos viendo, lo mejor es que no trates de dar otro paso antes, y asumas las cosas como son. Si culpas o te sientes culpable, admítelo, si no, no podrás transformar ni mover esa culpa, y el perdón parecerá siempre lejano.



Hay varios pasos para llegar a la puerta del perdón, y esa puerta da a la llamada expiación,..., pero aprendamos a ir paso a paso.

Tarot en Ávila y a distancia




La energía de “El Loco” es un impulso intuitivo, un paso que se da escuchando al corazón, escuchando a aquella voz que habla sin palabras, que en apariencia no va acorde con la “lógica” social. Son los pasos que realmente mueven las vidas y renuevan el mundo. 

En estos tiempos en los que las antiguas estructuras están empezando a dejarse ver en toda su dimensión, vemos que los cimientos eran simplemente arenas movedizas. Es momento de preguntarse: “Si todo lo que me han enseñado y me han pedido que hiciera, tiene los resultados que veo a mi alrededor, ¿no será quizás hora de plantearse la propia vida de una forma diferente?”

Los Arcanos del Tarot nos muestran estos mensajes, son una herramienta que nos comunica con nuestra intuición, con nuestro inconsciente; son una luz en un camino que cruzamos a ciegas, hasta que nuestro corazón toma las riendas de la vida. 

Para pedir cita con nosotros escríbenos a contactounkido@gmail.com, o bien entra en nuestra página www.unkido.com 

Unkido