jueves, 30 de mayo de 2013

Microcuentos de Biodescodificación (El Acné)


Dibujo de Benjamín Lacombe

Creía ser una adolescente como otra cualquiera, pero ninguna lo es, menos aún ella, que vivía en los bosques de los cuentos de hadas. 

A veces se miraba en un espejo que su madre tenía en la habitación. La había visto pasar horas frente a él, contemplando sus encantos. Sin embargo, ella no encontraba el mismo resultado al mirarse. Blanca veía a una joven anodina, una chica eclipsada por la extraordinaria belleza de su madre. Y como aquel espejo mágico parecía reflejar con detalle cualquier mirada, poco a poco fue siendo el portador del mensaje que escribía la cara de Blanca: una multitud de granos poblando su hermoso rostro, contaminado por aquellos pensamientos que no hacían más que maltratar su piel. 

A pesar de todo, y sin ser preguntado previamente, una tarde cualquiera de un año cualquiera sin edad ni historia humanas, el espejito mágico susurró unas palabras a la joven adolescente: “Aunque no lo creas, eres muy hermosa”.

Aquellas palabras vibraron en su corazón, haciendo eco por todo su cuerpo, dibujándose en toda su piel, irritando a los huéspedes que cubrían su belleza. Antes de marcharse, mostraron su enojo enrojeciéndose aún más, dejando clara su potencia. Ella ignoró sus gritos, y se prometió no mirarse más al espejo hasta que se hubiesen marchado. 

Días más tarde, cumpliendo con su palabra, volvió de nuevo a la habitación de su madre, se miró nuevamente al espejo, y encontró la exquisita presencia de la verdad. 

Alerta Biológica

Esto me pasó hace 30 años, en las sierras de Córdoba, Argentina.

Es de noche, muy tarde para caminar por el monte, sin embargo, debo cruzarle para llegar a la zona de  campamento. No conozco el camino, aunque esto no me importa a mis diecisiete años, y me largo a la aventura, con mi mochila a cuestas. De todas formas, tampoco puedo esperar que alguien me acompañe, ni acampar en el pueblo. Está claro que es una locura, pero no queda otra que seguir adelante. Para más inri, la linterna no tiene pilas, y debo subir totalmente a oscuras. Las nubes negras no ayudan, pero me alientan a iniciar  la marcha cuanto antes.

En cierto momento me doy cuenta que he perdido el sendero, estoy cada vez más cansado, aunque no puedo hacer más que continuar. Algunos relámpagos cercanos me sirven para divisar pequeños tramos del camino, pero esta luz también me enceguece, y así casi no distingo lo real de lo imaginario. Cuando llego a lo que creo es la cima del monte el viento arrecia, las gotas de la tormenta empiezan a caer, todo es un torbellino, sincrónico, que parece estar llegando a un clímax planeado, respondiendo a un guión de una película, la cual estoy viviendo, siendo el único espectador y protagonista. 

De repente, mi cuerpo se detiene, sin razón aparente. Diría que está como alarmado por algo que ni veo, ni escucho, ni pienso, pero a la vez, no estoy asustado. Simplemente, me he detenido, en forma espontánea, obedeciendo a una extraña especie de orden. 

Acto seguido, hollywoodense, el próximo relámpago me confunde porque sólo veo ante mi, un vacío. Rápidamente, intento prender la linterna en forma instintiva, no anda, pero la golpeo contra mi mano izquierda, y un agónico resplandor me revela que estoy, nada menos que ante el abismo. Tardo varios segundos, eternos, en reaccionar, en moverme de lugar y en darme cuenta que de haber dado un paso más, un milímetro tan sólo, y me caía al precipicio... 

Hoy agradezco a mi inconsciente biológico ser parte de mi consciencia, y desde aquella época, estoy aprendiendo a escucharlo.

Microcuentos de Bioneuroemoción (El Transgeneracional)



Veo el mapa de mi vida en la arrugada piel de mis antepasados

Microcuentos de Bioneuroemoción (La Alergia)




Fue en primavera. Se asomaba cada tarde por la verja del jardín de mi casa. Me decía palabras de amor, me prometía su presencia, sus besos... me prometía el cielo con sus ojos, entre las nubes de polen que elevaba delicadamente el viento. Imaginé que también nos amaríamos en verano, y en otoño... incluso imaginé que seríamos capaces de amarnos en invierno. 

Pero una tarde dejó de venir. Dejé de escuchar sus silbidos llamándome. Dejé de ver sus ojos entre las verjas del jardín. 

Cada primavera, desde entonces, la alergia me recuerda a ti. 

Microcuentos de Bioneuroemoción (La Desvalorización)




Era un alma de aquellas que parecen ir siempre cargadas con una mochila, postrando consigo su propio peso, y también el de los demás. Vivía agachada, creyéndose poca cosa. Aquellos pensamientos le producían dolor en todos los huesos de su cuerpo. Un día decidió abandonarse, dejar aquella forma tan perversa de autodestruirse, decidió dejar la mochila en el suelo y continuar adelante, porque, a veces, el peso del pasado no le deja a uno avanzar. 

El dolor de huesos fue cediendo a medida que el dolor del alma se alejaba. Desde entonces, dice ella, ha empezado a ver el mundo con los colores de su propia identidad. 

miércoles, 29 de mayo de 2013

Libros digitales




Esta semana, los libros en versión digital de Unkido, a 3€


Libros Unkido

“Los Ideales de Vida Reiki”
Manual práctico de meditaciones, posturas y danzas, 
inspiradas en los ideales de Vida Reiki. 

Versión digital: 3€
Versión impresa: 12€ más gastos de envío.
(Envíanos un mail a contactounkido@gmail.com)

Puedes ver un adelanto aquí: 
http://issuu.com/lauramariafernandezcampillo/docs/losideales_fragmento_


“Meditaciones y Ejercicios Unkido”
Manual práctico de meditaciones y ejercicios para la vida diaria.

Versión digital: 3€
Versión impresa: 12€ más gastos de envío.
(Envíanos un mail a contactounkido@gmail.com)

Puedes ver un adelanto aquí:
http://issuu.com/lauramariafernandezcampillo/docs/meditacionesyejerciciosunkido__frag

lunes, 27 de mayo de 2013

El hábito no hace al monje



Ser una “buena persona” tiene un distinto significado para cada sociedad, para cada religión, o incluso, para cada familia. Uno puede ser una “buena persona” si muere y mata por su país, bajo determinadas miradas. Uno cumple con el mandato de su tradición si practica la ablación a su hija, es decir, hace “lo correcto”. 

En base al condicionamiento que recibimos, nos creamos la imagen de un “yo bueno”, un “yo mejorado”, y funcionamos como él funcionaría. Como “deberíamos” funcionar. Sin embargo, este “yo” es una imagen, no es algo sólido. No somos ese “yo”, porque nuestras verdaderas reacciones ante determinadas situaciones, son otras. Sin embargo, intentamos ocultarlas, porque queremos aparecer ante los demás como “buenos”, o como “sabios”, o como “educados”, e incluso decimos “no te rebajes a lo que es el otro”, cuando en realidad, nuestra reacción sería la misma que la del otro.

Las reacciones más biológicas, las que guardamos en nuestras células tras miles de años de evolución, son las que con más facilidad escondemos, pues las consideramos, en cierto modo, “reacciones animales”, “políticamente incorrectas”. El problema viene cuando, no solo las escondemos, sino que ni siquiera somos conscientes de ellas. Si quedan en el inconsciente, suelen ofrecernos “avisos” para que las detectemos. Su forma de comunicación es el cuerpo, pues es el medio con el que siempre se han comunicado. El cuerpo, a través del síntoma, nos está diciendo que un impulso inconsciente clama por salir a la luz. Eso es lo que buscamos en la Bioneuroemoción. 

Por supuesto, no estamos promoviendo que nos dejemos llevar por los instintos animales primarios, ni mucho menos, sino que los observemos, pues todo aquello que dejamos en la oscuridad, se pelea por comunicarse con nosotros, y puede llegar a hacerlo en forma de enfermedad, si no es antes escuchado. 

viernes, 24 de mayo de 2013

Inspirar y Dejarse Inspirar

El trabajo que hago es una constante búsqueda, se está definiendo todo el tiempo, como algo nuevo. Lo primero para que mejor me entienda, es que pasaron muchos años hasta que descubrí que podía inspirar, señalar ideas, talentos, habilidades y que esto era una tarea, un trabajo del cual podía vivir. Y tendrán que seguir pasando otros años para ver más claramente.

La cuestión es que, en cierto momento, comencé a preguntarme: ¿hasta que punto hago esto por el otro? ¿Qué buscaba? Y empecé a ver que buscaba, por ejemplo, reconocimiento. Si lo estoy buscando afuera, es porque no lo siento adentro. ¿Para qué me sirve ocultar mi sombra tras la apariencia de estar espiritualmente arriba de los demás? Es un tópico muy de moda, si uno no quiere admitir su sombra, tiende a disfrazarse de algo como el personaje del consejero, o maestro espiritual. Al admitir esto, como con cualquier tema, uno comienza a ver otra cara de la realidad, puede gestionar mejor su propio ego y hacer pasos hasta resolverlo. Al estar sano, o incluso sanando, viene la inspiración verdadera, habla el verdadero maestro, que precisamente no es mi ego.

Hoy mi trabajo no se trata simplemente de inspirar, sino de dejarme inspirar por el otro. Así uno escucha valora y saca lo mejor de la persona, le hace "sentir" lo que vale, por dar ejemplos. Por supuesto, no se trata de alabar al ego del otro, si no sería alimentarlo, ni de ninguna posición aparente o mecánica. Se trata de recibir el ser del otro, el que se entrevé a pesar de su ego.


La vivencia que quiero compartir, entonces, dice: escuchar, dejarse inspirar es tan importante como hablar e inspirar al otro.


miércoles, 22 de mayo de 2013

La Vida es Sueño

Cuando soñamos, creemos que hay otros personajes, distintos a nosotros. De la misma manera, soñamos con distintos paisajes que están "fuera" de nosotros. Cuando despertamos, no dudamos que todas aquellas imágenes están en nuestro interior. Quizás puedan estar en un inconsciente colectivo, quizás en una especie de "red neuronal" por encima de nuestra mente, como he pensado algunas veces, sin embargo ahora, supongamos lo más simple, están en nuestro interior.

Hoy he sentido que la vida que vivimos es un sueño, que no había diferencia entre el sueño y lo que llamamos realidad, sólo que nuestro consciente no se da cuenta de ello. Y de la misma manera que despertamos de un sueño, podemos despertar del sueño que soñamos ahora.

Aunque el despertar completo sea algo difícil de comprobar, lo que sí está al alcance es comprobar que hay diferentes niveles de consciencia, aún dentro del sueño de la realidad que soñamos. Es decir, sabemos que hay sueños de los que apenas nos acordamos, o directamente no, también hay sueños vívidos de muchas gamas de posibilidades, subiendo a las experiencias en el llamado "astral", y aún otras alternativas. De la misma forma, en nuestro sueño de la realidad hay varias instancias. Por eso podemos afirmar que cuando cambia nuestra mente, podemos transformar nuestro mundo. Esa transformación se da progresivamente, de acuerdo a cuestiones vitales individuales. No podemos fijar una regla, aunque siempre podemos ver que al ser más conscientes, al conocernos mejor, la realidad se va tornando distinta y a veces, los giros se parecen a los de los mismos sueños.

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lunes, 20 de mayo de 2013

Castillos en el aire


Pintura de Vladimir Kush

¿Qué sucede cuando nos creamos una meta? Lo que solemos hacer es crear una expectativa de cómo queremos que sucedan las cosas. A veces elegimos incluso la forma, el lugar y el tiempo en el que “nos conviene” que todo acontezca a “nuestro gusto”. 

¿Qué sucede cuando las cosas no pasan como esperábamos? Nos llenamos de decepción, e incluso de un sabor a “fracaso”, a no ser capaces, a no ser como esperábamos haber sido. 

¿Qué sucedería si al proponernos una meta, dejamos de fabricar el castillo de su imagen? ¿Por qué no dejar que la vida nos traiga la forma y nosotros dedicar toda nuestra energía a trabajar por esa meta? 

Trabajar intensamente en el “qué”, y dejar el “cómo” a la vida, va desvaneciendo los castillos en el aire que creamos con nuestras imágenes de expectativas. 

De esta forma, abrimos un campo de infinitas posibilidades. Si concentramos nuestro pensamiento en una forma concreta, estamos dando nuestra energía a esa forma que, quizás, no sea tan positiva como nosotros imaginamos. Cuando nos abrimos a la vida, cuando dejamos que entren infinitas posibilidades al eliminar la imagen única que solemos fabricar, entonces ampliamos nuestra libertad. 

Propuesta de Unkido para hoy: “Solo por hoy... deja que tus castillos se desvanezcan, y dedica tu energía a poner con amor cada piedra”. 

domingo, 19 de mayo de 2013

Ejercicio con la Verdad


"Solo la verdad nos hará libres." 


Prueba aplicar esta afirmación en una situación práctica, por ejemplo, cuando sientas alguna reacción por algo que alguien haya dicho. Es preferible no ocultarse, aunque esto pueda generar un momento crítico, porque así, en principio, no te guardas ningún rencor. Por supuesto, mejor si observas y aceptas por qué te puedes haber alterado y en todo caso, que busques la calma.

Busca expresarte sin culpar al otro, ni sentirte culpable, o bien, soltando cualquier culpa.  



sábado, 11 de mayo de 2013

Bioneuroemoción con Unkido


Dibujo de José Mataloni

El año 2012 fue para nosotros un año muy importante a nivel de experiencias con la salud. De ello hemos podido aprender que la enfermedad se presenta como detonante de un conflicto interno que aún no hemos podido solucionar. Como sucede en todos los ámbitos de la vida, no hay mejor forma de darse cuenta de ello que vivirlo en primera persona, y ha sido justamente con una intensa y dolorosa experiencia familiar, con la que hemos “visto” la verdad de aquellas palabras que en su día dijo C. G. Jung: “la enfermedad es el esfuerzo que hace la naturaleza para curar el cuerpo”. 

Es cierto que no es sencillo comprender, cuando se está sufriendo, que el origen fundamental de la enfermedad del cuerpo se encuentra en un conflicto interno. Sin embargo, cuando uno puede abrir la mirilla de este oscuro campo, puede también coger la llave que le permite tomar las riendas de su curación. Esto, obviamente, contando con el médico y aquellos que han estudiado para conocer las anomalías del cuerpo. 

La visión de la enfermedad a nivel integral, nos muestra que no se trata de hacer algo “alternativo”, sino de comprender lo fundamental, el origen y la causa misma del conflicto que nos lleva a enfermar: la emoción y la actitud que con ella tomamos. De esta forma, elija uno los medios médicos tradicionales, los naturales, los ancestrales, o aquello a lo que su intuición y sus preferencias le llamen, puede, en cualquier caso, ser el director primordial de la sinfonía que va dirigida a su sanación

Me pregunto por qué le damos tantas vueltas a lo que en sí mismo es sencillo. La naturaleza, como podemos comprobar incluso en los pétalos de una flor, es exquisitamente sabia. No iba a ser menos, pues, con el cuerpo humano, que es una de sus más elevadas creaciones. La idea de creer que las enfermedades no tienen una causa profunda, a mi entender, está ya obsoleta. Todas las disfunciones de la naturaleza tienen su causa, y no son errores casuales. Si uno contempla el cuerpo humano, puede descubrir que, teniendo cada órgano su función, si este órgano se ve dañado, se puede profundizar en su causa, puesto que tiene una función biológica. 

Tomemos por ejemplo unos problemas en la rodilla. Las articulaciones nos sirven para poder movilizar las extremidades. Doblar la rodilla es simbólico de que estamos doblegándonos ante algo o ante alguien. Esta sencilla lógica se puede aplicar en las anomalías del cuerpo humano para comprender la causa de una dolencia. Obviamente, lo mejor que podemos hacer es observarnos a nosotros mismos en nuestro comportamiento con los demás y, sobre todo, con quienes nos rodean (más aún con quienes nos "molestan", pues en ellos suele estar la primera fuente de aprendizaje). En esta observación, si somos capaces de ser objetivos y no emitir juicios, encontraremos muchas de las respuestas a una comprensión de nuestras dolencias

Nuestros comportamientos adquiridos ya mecánicamente, son origen de grandes sufrimientos que muchas veces terminan por enfermarnos. Después de todos estos meses de investigación y de intensas experiencias, he llegado a la conclusión de que una gran parte de las enfermedades no existiría si los humanos hiciésemos aquello que sentimos y aquello que pensamos; si nuestro sentir, nuestro pensamiento y nuestra voluntad estuviesen alineadas en nuestra vida. Sin embargo, solemos hacer lo que no sentimos, queremos lo que no “nos conviene”, y hacemos lo que no nos gusta, porque tenemos miedo de hacer lo que realmente sentimos. Este conflicto interno es origen de dolorosísimas enfermedades que, de comprenderse en su profundidad, podrían resolverse. 

Quería, con este artículo, ofrecer con mi experiencia personal la perspectiva de que el individuo puede ser el director de su curación. Que no se trata simplemente de mantener “una actitud positiva”, sino que la verdadera sanación surge cuando la persona ejerce una verdadera revolución en su mente, en sus actitudes con los demás, y comienza a ser quien es, sin ocultarse por motivos sociales, o de corrección. 

No debería ser necesario enfermar para que nos diésemos cuenta de la importancia que tiene ser uno mismo; sin embargo, la elevada sabiduría de la naturaleza nos recuerda con la enfermedad, que no podemos desviarnos del camino de ser quienes somos, porque nuestro cuerpo nos dirigirá de nuevo hacia ese camino, lo queramos o no. 
Espero que el trabajo de Unkido en este aspecto os sirva, en alguna medida, para animaros a tomar aquellas decisiones que la falta de valor os impide llevar a cabo. Sabed, pues, que es ésta una cuestión vital. 

viernes, 10 de mayo de 2013

Las Alergias




En la última novela que estoy escribiendo, he querido hacer un guiño especial a la Bioneuroemoción (antes Biodescodificación) contando noveladamente algunas de las experiencias que hemos vivido o hemos experimentado de cerca con personas que han venido a nosotros, o bien con amigos y familiares. 
Una de las intenciones de esta novela es acercar a todo el mundo, de forma sencilla y divertida, lo que significa verdaderamente comprender a nuestro cuerpo, comprender los síntomas y la enfermedad, y descubrir la sencillez y la lógica que habita en la biología. 
Aquí os dejamos un enlace a un fragmento en el que hablamos de las alergias, esperamos que os sirva.

http://labuenaventuradedivina.blogspot.com.es/2013/05/los-primeros-sintomas.html

domingo, 5 de mayo de 2013

Meditación en movimiento


Meditación en movimiento

Cuando uno piensa en la meditación, generalmente se imagina un momento de cierta relajación en la que se busca la paz interior y la paz mental; sin embargo, la verdadera esencia de la meditación es acción. 

La meditación es el encuentro con lo que uno es en realidad, es el encuentro con la esencia de su ser. Nos enseñan desde pequeños a comportarnos, nos dan lecciones sobre lo que está bien y lo que está mal, y de esta forma dependemos completamente de lo que hemos aprendido, dependemos de lo que nuestra familia ha sido y es, dependemos de su ideología, de la ideología del colegio... etc. Pero ¿qué éramos antes de todo este aprendizaje? ¿Cuál es nuestra vasija antes de que fuera llenada por toda ese agua? ¿Existe una forma de actuar desde ese lugar primario, desde esa esencia de lo que somos? 

A veces la vida nos pone situaciones conflictivas, y en ellas vemos que, actuando como estamos acostumbrados a hacerlo, no tenemos más que sufrimiento, y nos vemos sumergidos en una especie de círculo de dolor. Es en esos momentos en los que, si uno escucha a su ser esencial, encontrará otra forma de actuar. 

La meditación es el movimiento que nos lleva a actuar como somos, de forma natural y libre. 

¿Cómo son las acciones que vienen de este lugar? Son actos en los que nos sentimos libres interiormente, aunque nuestros pensamientos nos sigan diciendo, debido al condicionamiento recibido, que “eso no está bien”, “deberías hacer otra cosa”... etc... algo en nuestro interior destila paz y claridad con estos actos. 

La meditación no es un mero sentarse y relajarse, sino que, si la meditación es verdadera, uno se transforma, cambia su forma de actuar, porque encuentra ese ser que uno ha sido siempre. 

Esta y otras cosas aprenderemos en el taller del próximo día 11 de Mayo.




Síntomas del "viaje interior"




En estos tiempos muchas personas se acercan a nosotros con ansiedades y problemas, con grandes cambios en sus vidas y, sobre todo, con una especial necesidad de transformar el comportamiento que han tenido durante toda su vida. 

Nos preguntamos: ¿qué nos está pasando? 

Parece que esta sensación de espera, de necesitar que “algo cambie” en el ser humano, cada día se hace más fuerte, y este mismo impulso está creando un cambio real. Sin embargo, muchas personas aún esperan que la transformación se produzca fuera, en la sociedad, sin darse cuenta de que los verdaderos y profundos cambios, nacen en el interior. 

Para todos aquellos que habéis decidido investigar “dentro”, estaréis notando que estos tiempos son muy turbulentos. Elegir la senda de la observación de uno mismo, elegir transformarse, es un camino estrecho, que ni siquiera es un camino, pues uno parece andar a tientas entre aguas pantanosas en las que no se atisba un final. 

Es posible que os sintáis más asustados, o que hayan renacido antiguos miedos en vosotros. Sin embargo, no se trata de que haya aumentado el temor, sino de que estamos navegando en aguas más profundas, y ahora vemos con más claridad los temores que antes nos dirigían de forma inconsciente. Al bucear en el ser interior, uno encuentra lo que le ha venido dominando toda la vida, sin darse cuenta de ello. 


La actitud más positiva frente a estos miedos, es simplemente observarlos, dejarles salir. Si os fijáis, pareciera que haya una especie de “miedo al miedo”. Tenemos como una resistencia a sentir miedo. Bien, es ese miedo primario, esa resistencia la que podemos aprender a relajar para dejar que el temor salga de la cajita de pandora en la que lleva habitando toda su existencia. A medida que dejamos que el temor vuele, va descendiendo por sí mismo. Podéis hacer la prueba. 

Otro de los síntomas que tienen las personas que están trabajando internamente, es la sensación de que muchas cosas del mundo están dejando de importarles, lo que no significa que se tenga menos sensibilidad frente a los problemas de la humanidad, sino que, lo que antes les absorbía gran parte de su tiempo, ahora parece no llamar siquiera su atención. De esta forma, se suelen apartar de personas con las que antes se tenía una gran relación, fundamentalmente porque no les interesa compartir su tiempo en las actividades antiguas. Uno de los conflictos más comunes son, por tanto, que se generan situaciones de discusiones y enfados. Lo más importante en este caso es observar nuestras emociones, si existen culpas, enojos... y, al igual que con el miedo, respirar profundamente, tomar un tiempo para observarlas, dejarlas salir y esperar a que se calmen. Poco a poco nos vamos dando cuenta de que todas estas emociones vienen de los juicios que hacemos sobre los demás, y sobre nosotros mismos, y cada vez les prestaremos menos atención. 

Otros síntomas son el cansancio, la desazón, el dolor de cabeza y de espalda, articulaciones... En cualquier caso, con cualquiera de los síntomas que tengamos, podemos hacer un sencillo ejercicio que nos propone el libro “La enfermedad como camino”, y es preguntarnos:

     ¿A qué me obliga esto que me está pasando?
     ¿Qué me impide?

Con estas preguntas uno puede encontrar mucho sentido a la situación que está viviendo.

En cualquier caso, para todos estos cambios tan profundos, os recomendamos tranquilidad, firmeza interior, observación, y no dejar de contemplar siempre el camino que a uno le hace estar sereno, la sensación limpia que podemos tener frente a cualquier situación, y dejar que aquellas sensaciones oscuras floten y se vayan por sí mismas.

¡Feliz travesía!



jueves, 2 de mayo de 2013

El contacto esencial

El contacto o acción esencial para ir hacia el Ser es estar conectados con la supra-consciencia, sin esa relación, lo que expresemos será la energía del ego.

Lo puedes llamar como quieras, Dios, Universo, Energía Reiki, Orgón... puedes discutir o creer que tal método u otro es el mejor para tener ese contacto,..., lo único importante es que lo sientas. Y eso se da a través de un simple acto de la voluntad. Allí no hay técnicas, ni reglas, ni mandamientos, ni no reglas o mandamientos, allí sólo vale la vivencia y la intención interior.

En realidad, es muy simple, sin embargo, como sabemos, lo difícil es dejar las trampas mentales que hemos creado, de las cuales las más importantes son la duda, el miedo y el control

Hay que tener cuidado con el ego, porque aún cuando alguien haga una acción de aprendizaje, por ejemplo, algún método energético, psico-físico, psicológico para tener ese contacto interno, puede ser que se convierta en el sustituto del verdadero contacto interno con la fuente. Lo que pasa es que ningún método puede sustituir a tu voluntad. Pueden ayudar, pero no reemplazar tu voluntad. Incluso, pueden servir para despertar la chista de ese contacto, sin embargo, es muy común también que puedan alimentar lo que llamamos el "ego espiritual", en síntesis, un sustituto de la relación verdadera del Ser, que alimenta a un ego gigante. No estoy diciendo que los métodos no sirvan, sino advirtiendo que pueden ser mal empleados.

Considera lo importante que puede ser una simple frase o un sentir, porque para tener ese contacto sólo hace falta pedirlo, desearlo y "dejar" que suceda... y espero que experimentes lo mucho que significa.



Unkido